El cuac del microcuento

 
Foto: L. E.

Por Lilian Elphick

El microcuento es un peligroso juego de silencio. Para llegar a esta conclusión mis ojos se han vuelto oscuros leyendo historias, y no precisamente brevísimas.

Podría nombrar a Quiroga, Cortázar, Rulfo, Borges, María Luisa Bombal. Cuentos como “Diles que no me maten” o “Las Islas nuevas”, “Las babas del diablo”, “El muerto”, “La gallina degollada”. El maestro del diálogo y la tensión narrativa desprovista de juicios es Hemingway. Si usted quiere escribir microcuentos, léalo, disfrute con “Los asesinos” o con “Colinas como elefantes blancos”. Hemingway nunca entrega la historia en bandeja para que el lector se la trague entera como si fuera un pato laqueado a la pekinesa. No. El lector deberá completar la historia que él omite, pero que existe, se manifiesta. Recordemos, una vez más, la teoría del iceberg: lo más importante nunca se cuenta. Es el lector/a quien debe desentrañar la historia profunda (partiendo de la base de que existe una historia superficial, como el texto de los zapatitos de bebé atribuida al propio Ernest [1] ). La omisión –el silencio- es, por lo tanto, una de las características principales de este género literario, resbaloso como la merluza austral.

El microcuento, microrrelato, minificción, flash fiction, minihistoria ( de ahí la condición escurridiza) es, por esencia, un cuac, un graznido desesperado que busca a otros textos para ser y para no ser. No se trata de plumas ni acicalamientos; no vayan a imaginar un género palmípedo. Lo que sí hay son transformaciones. A esto podemos llamarlo –académicamente- el intertexto. Aquí también el lector/a juega un papel importante, ya que deberá conocer el texto número uno –el parodiado o satirizado o aludido- para entender el texto número dos.

Todos/as conocemos este clásico microcuento: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Monterroso quiso causarnos extrañeza, un espacio donde lo real y lo ficticio se disuelven. Pero, de verdad, el cuac no está en esa intención. El único momento de epifanía se genera cuando la mente del lector/a vuela a la ciudad de Praga, a la casa del señor Franz Kafka y lee su cuento largo (o nouvelle) La metamorfosis: “Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto.”  

En el fondo, “El dinosaurio” es un homenaje al escarabajo pelotero que vivía en los meandros más sinuosos de la mente de Kafka. Si el lector/a no leyó La metamorfosis entenderá parcialmente el microcuento monterroseano y no tendrá la oportunidad de sentir-oír-vivir el cuac de modo apropiado.

Hay muchas reescrituras e interpretaciones del famoso Dinosaurio. El que más me gusta es “La culta dama”, del escritor mexicano José de la Colina:

“Le pregunté a la culta dama si conocía el cuento de Augusto Monterroso titulado “El dinosaurio”.
Ah, es una delicia – me respondió – ya estoy leyéndolo.”

Entendamos la literatura como sistema de intercomunicaciones y démosle la razón a Jorge Luis Borges cuando dijo que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro”. (Otras inquisiones, 1952). Kafka creó a sus precursores y, en sus escritos, anticipó el totalitarismo fascista que asolaría Europa y que acabó con la vida de sus tres hermanas.

Se ha dicho majaderamente que el microcuento contiene al cuento, al poema breve, el haikú, por ejemplo, y formas simples, como lo son el chiste, el caso, el aforismo. Muchos críticos dicen, asimismo, que el microcuento es subgénero del cuento, una especie de hermano chico hincha pelotas, un enano deforme, un elfo obeso. A mi humilde entender, el microcuento es ya un género literario independiente, que se nutre de otros modos narrativos, líricos e, incluso, teatrales. El microcuento es rabelesiano[2], devora fantasías y las satiriza produciendo risa, nostalgia y un sinfín de emociones. Devora y produce un huevo de doble yema, una nueva historia que ha de ser digna o no de admiración, que puede dar cuenta del estado de las cosas, del mundo, de una sociedad. El microcuento, por lo tanto, siempre es histórico, parodia, ironiza o denuncia ciertas conductas o hitos culturales; es la otra cara de la moneda, la que algunos no quieren ver. Un buen ejemplo de esto es “Padre nuestro que estás en los cielos”, de José Leandro Urbina:

“Mientras el sargento interrogaba a su madre y a su hermana, el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra pieza.
-¿Dónde está tu padre? -preguntó.
-Está en el cielo –susurró él.
-¿Cómo? ¿Ha muerto? –preguntó asombrado el capitán.
-No –dijo el niño-. Todas las noches baja del cielo a comer con nosotros.
El capitán alzó la vista y descubrió la puertecilla que daba al entretecho.”
O, “Golpe”, de Pía Barros:

“Mamá, dijo el niño, ¿qué es un golpe? Algo que duele muchísimo y deja amoratado el lugar donde te dio. El niño fue hasta la puerta de casa. Todo el país que le cupo en la mirada tenía un tinte violáceo.”

El/la avezado/a lector/a ya sabrá dónde está el cuac en estos dos textos, el reconocimiento de algo que va más allá, y ese “algo” está enmascarado, maquillado con una determinada oración religiosa o con una conversación de pasillo, trivial. Aquí, los títulos son muy importantes, funcionan como llaves que se insertan en la cerradura correcta.

No es fácil escribir microcuentos, aunque las nuevas tendencias se traduzcan en los 140 caracteres de Twitter o en cualquier muro de Facebook. A mí, por lo menos, me gusta ingresar en camisas de once varas, crear series donde se trata un solo tema. Es el caso de mi libro Bellas de sangre contraria y de K, inédito aún. En el primero, tuve que estudiar la mitología greco-romana y apropiarme de un verso de Lorca; en el segundo, cuentos, novelas, cartas y diarios de Kafka. Los textos de K profundizan en el acto escritural en sí mismo, el escritor enfrentado a su obra, la disyuntiva del ser y el hacer, el autor y el personaje inmersos en el motivo literario del “Doble” o Doppelgänger. La mayoría de los microcuentos, por lo tanto, se adscriben a un tono existencial y metaliterario. Algunos de ellos se configuran como brevísimas piezas teatrales para realzar la capacidad dialógica de los personajes.

En suma, revisé textos arcaicos –por decirlo de alguna manera- y los reelaboré, los moldeé con otra arcilla. Espero no haber ofendido a las chicas griegas, a Federico García Lorca y al Dr. Kafka. Mi interés se basa en la admiración y en lo que antes cité: ver la literatura como un sistema de intercomunicaciones. Sin lectura no hay escritura. Todo escritor, no sólo de microcuentos, debe partir de esta premisa. Yo no puedo escribir ni siquiera mi nombre si no he aprehendido las historias de los/as otros/as. Tanto lector como escritor son cazadores de palabras; los microcuentistas, las esconden, creando algo parecido al efecto único de Edgar Allan Poe, destinado a fundar una exaltación del alma o epifanía[3]. O sea, el cuac del asunto.

El microcuento debe ser ultra intenso e ir más allá de lo que Cortázar pedía al cuento breve: más que una foto es un flash, un abismo, un vórtice. Es vertical y no horizontal. Es centrípeto y no centrífugo. Cuando tiene buena factura, ciega, estremece, desarma. Te ves al espejo, hay algo oscuro en tus ojos, se te han ido las orejas y un suave plumaje te envuelve. Tu cola puede ser blanca o tornasol. No bajes la vista hasta llegar a tus pies. Ellos ya no estarán. Sentirás un deseo irrefrenable de ir al agua, hasta que oirás los otros graznidos, los de tus amigos y amigas que, en carrusel, te esperan en la gran laguna de la imaginación.
***
Texto leído en la mesa “Poéticas del microcuento”, en el marco del IV Encuentro Nacional de Minificción “Sea breve, por favor” IV. Mayo de 2013.


[1] “For sale: baby shoes, never worn”. “Vendo zapatos de bebé, sin usar”.

[2] Rabelais publica en 1532, bajo el anagrama de Alcofribas Nasier e inspirándose en el texto anónimo Las grandes e inestimables crónicas del gran Gigante Gargantúa, su Pantagruel, y conoce un gran éxito. Se describe en él la vida de un gigante de un apetito tan voraz que ha dado forma a la expresión «banquete pantagruélico», con gran humor y todo tipo de excentricidades; parece ser que Rabelais quiso componer este libro para distraer a sus melancólicos enfermos. Escribe a Erasmo y, animado por el éxito, publica Gargantúa en 1534 con el mismo seudónimo, útil precaución ya que todos sus libros serán enseguida condenados por la Sorbona. En: http://es.wikipedia.org/wiki/Fran%C3%A7ois_Rabelais
 

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Seis fugas


 

Fuga I

Antes de morir, Kafka sueña con el escribiente Bartebly. Lo ve sumergido en legajos y papeles timbrados y firmados por él mismo. Bartebly desespera; no sabe cómo organizar la letra K. Pronto llegará el jefe y lo encontrará rodeado de escarabajos y chacales disputándose el ingreso al hueco ficticio.
-Preferiría no hacerlo –dice Kafka al despertar.
Dora Diamant y el Dr. Klopstock lo tranquilizan, pensando que ésas son sus últimas palabras.
Él se levanta, sonríe y se va.

Fuga II

Kafka está a punto de morir. Gregorio llora en un rincón, Borges tantea la puerta para poder salir, Monterroso cuenta ovejas para no sentir tanta pena y el dinosaurio corta las cuerdas de la ficción para huir donde no pueda ser encontrado.

Fuga III

-Te desgarraré como a un pez – ruge Hermann- y tomando un hacha le corta la cola a K. Luego, lo lanza al mar para que tenga una muerte digna de su especie. La cola vuelve a crecer y todo su cuerpo, hasta llegar a ser una ballena de nombre Moby Dick. Moby Dick huye del capitán Ahab que es, en el fondo de las profundidades abisales, el padre que, siendo un niño,  tuvo llagas en las manos por trozar tanto pescado.

Fuga IV

Suponía que el personal del ferrocarril quedaría aterrado con esa tos; pero ya la conocían; la llamaban tos de lobo. Desde entonces empecé a identificar los aullidos en mi voz. (“Recuerdo del tren de Kalda”, en Diarios, de Franz Kafka)

Mi padre dijo que quien se acuesta con perros, amanece con pulgas, pero yo era un lobo tuberculoso que hacía temblar la estación de trenes con su tos. Los otros funcionarios me construyeron una caseta acolchada para que pudiera toser a mis anchas, sin molestar a nadie. Me dejaban niñas, abuelas y cazadores que yo devoraba con fruición. Botaba los restos para que los lobos verdaderos, que huían de los cuentos de hadas, pudiesen alimentarse.

Fuga V

Conocí a una huidora de nombre Caperucita Roja. Yo también me escapaba de mi propio destino de escarabajo pelotero. Decidimos refugiarnos juntos; ella en una esquina y yo, en la otra. Nos buscaron por años y sólo encontraron retazos, fragmentos, vidrio molido; nada que hiciera pensar que éramos nosotros.
El Tercer Reich se alzaba como un lobo verdaderamente feroz.

Fuga VI

Cuando morí, Dora fue llevada al Campo de Detención de Mujeres de la Isla de Man, por ser 'extranjera enemiga'.
En mi calidad de muerto, era poco lo que podía hacer. Dora me soñaba y yo sentía que me fugaba de mí mismo. Era imposible alcanzar su dolor.
-Ten calma, ya saldrás de aquí – le susurré. Ella despertó convertida en insecto y logró huir de su desgracia.

***
Foto: Escarabajo encontrado en la tumba de Franz Kafka. Nuevo Cementerio Judío de Praga, abril 2013. Lilian Elphick.

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Pronto: Confesiones de una chica de rojo




Confesiones de una chica de rojo

Lilian Elphick ocupa a ratos el sitio de la narradora; y a ratos largos, que se van transformando en una parcial eternidad, la piel de los lectores.  ¿Y entonces?  Entonces sus personajes balbucean, se alzan, se mofan, cuentan historias de inverosímil realismo que terminamos por creer a pie juntillas.  Luego, ¿qué hace que Elphick metamorfosee hasta su nombre y apellido y se cubra las espaldas al amparo de frases que nos sacuden y nos obligan a mentir, a desconfiar, a quedarnos en silencio o a, sencillamente, desear no haber nacido o haber nacido de otro modo, con otra epidermis, con otro apodo, o probablemente, sin otro título que nuestra humanidad? Irónica, mordaz, lúdica, soñadora, vital, bullente, escalofriante a veces, inteligente siempre, sensitiva y perdurable, la narrativa de Lilian Elphick burbujea como espuma incandescente, abrasa como un líquido corrosivo que nos deja desnudos, abrazándonos en lo que resta de nuestros huesos; y desde allí, pálidos y ojerosos, desgañitándonos después de leerla, sentimos que estas confesiones enrojecidas equivalen a la sangre extraviada, y  por el milagro de su lenguaje insurrecto, intentamos recuperar nuestra primigenia condición para ver al mundo  que intuimos, ese mundo  que aquí se alza como un naufrago aferrado a lo que queda de sus palabras esperando –todavía- por su salvación.  


Confesiones de una chica de rojo (Microrrelatos y cuentos brevísimos, Mosquito Comunicaciones, Santiago de Chile, 2013). Beca de Creación del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Santiago de Chile, febrero 2012). Dibujo de portada: Sergio Astorga.

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IV Encuentro Nacional de Minificción "Sea breve, por favor".






Programa de Actividades
IV Encuentro Nacional de Minificción "Sea breve, por favor".
Santiago de Chile, 13-14-15 de mayo de 2013
Universidad Católica Silva Henríquez (UCSH)
Centro Cultural de España (CCE)

 

PROGRAMA ACTIVIDADES SEA BREVE 2013
Lunes 13 de mayo, Universidad Católica Silva Henríquez
(Casa Central, Gral. Jofré 462, Salón de Eventos)


11:30 a 11:45
Palabras de Apertura:
Dr. Jaime Galgani, Director de Escuela de Educación en Castellano
Gabriela Aguilera V., Presidenta Corporación Letras de Chile


11: 45 a 12:15
Charla de Inauguración
Profesor José Luis Fernández: "5 paseos por la minificción en Chile: trayectorias/tensiones/ desarrollos"
 

12:15 a 13.00
Mesa de Ponencias
“Posibilidades de la minificción en la aula”
Panel de egresados de Pedagogía en Castellano (UCSH):
Ricardo Sánchez y Bárbara Guerrero

12:50 a 13:30
Carrusel Inaugural de Lectura
Voces consagradas de la minificción en Chile
 

15:30 a 17:00
Taller de Iniciación al microcuento
Pía Barros


Jornada Vespertina, Auditorio del Colegio de Dentistas de Chile
(Avda Santa María 1990, Providencia, Metro Pedro de Valdivia)
19:00 a 19:30
Carrusel de Lectura 2
Escritores Letras de Chile y Escritores invitados
19:30 a 20:00
Carrusel de Lectura 3
Escritores Letras de Chile y Escritores invitados


Martes 14 de mayo Universidad Católica Silva Henríquez
11:45 a 13:15
Mesa de Ponencias
“Vertientes del microrrelato chileno y sus autores”
-Doctora Miriam Di Gerónimo, Universidad Nacional de Cuyo, Argentina: Basta! contra la violencia de género. Análisis de microrrelatos de Argentina, Brasil y Chile.
-Doctora Susana Salim, Universidad Nacional de Tucumán, Argentina. Universidad del Norte Sto. Tomás de Aquino, Tucumán Argentina:"Contar callando: memoria y autobiografía en el microrrelato latinoamericano".
-Docente Investigadora Naná Rodríguez, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia: Cárcel, poder, y fragmentación en Saint Michel, de Gabriela Aguilera.


13.15 a 14:00
Carrusel de Lectura 4   

Escritores emergentes


Jornada Vespertina en el Centro Cultural de España (Auditorio)
(Avda. Providencia 927, Providencia, Metro Salvador)


19: 00 a 19:40
Carrusel de Lectura 5
Autores de Letras de Chile e invitados


19.40 a 20.10
Carrusel de Lectura 6
Autores de Letras de Chile e invitados


Miércoles 15 de Mayo Centro Cultural de España (Auditorio)
10:00 a 12:00
Taller de Iniciación al Microcuento
Lilian Elphick
 

12:10
Inauguración de la Jornada en el CCE
- María Eugenia Menéndez, Directora de CCE
- Gabriela Aguilera V, Presidenta Corporación Letras de Chile


12: 30-13:30
Carrusel de Lectura 7
Escritores emergentes


16:30 a 17:00
Premiación y Lectura
Certamen de Microcuentos del CCE



17:10 a 18:30
Mesa de Ponencias
“Visiones Acerca del Microrrelato Chileno”
- Lorena Díaz: "Chile como isla: la minificción, país de solitarios"
- Sebastián Salinas: "Brevísima relación del microcuento en Chile"


18:45 a 19:00
Presentación de proyecto antológico binacional
Arden Andes, Simplemente Editores

- Sandra Bianchi, antologadora, editora y escritora argentina
- Max Valdés, escritor y editor de Simplemente Editores


19:00 a 19:20
Carrusel de Lecturas 8
Autores antologados en “Arden Andes”


19:20 a 19:45

Poéticas sobre el microcuento
Varios autores


19:45 a 20:30
Carrusel Estelar de Cierre

Voces capitales de la minificción en Chile


***
Universidad Católica Silva Henríquez: General Jofré 462, Santiago. Casa Central. Salón de eventos. Metro Santa Lucía.

Centro Cultural de España, Auditorio: Av.Providencia 927, Providencia, Metro Salvador.

Colegio de Dentistas de Chile: Av. Santa María 1990, Providencia, Metro Pedro de Valdivia o Los Leones. Auditorio.


ENTRADA LIBERADA
















 


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LA VOZ

Mis agradecimientos a Ricardo Lagos Miranda.
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