Tres microcuentos de Juan Antonio González R. (España)


Soledad

Rendida a la evidencia, a su tercer gato le puso por nombre Soledad.

Diálogo entre un escéptico y un cínico

-Nada existe. Ha desaparecido el buen gusto, la amistad, la solidaridad. No existe el amor. Nadie vio nunca en estos tiempos a alguien que pudiera llamarse, con propiedad, feliz. El poder corrompe. Es evidente que Dios murió. Son un engaño las religiones y sus dioses son falaces.

- Pudiera ser. Pero la mayor falacia de todas es el sexo anal.

La Lechera, S.A.

Al día siguiente, sí llegó con el cántaro lleno al mercado.


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En: Noguerol, Francisca. (Editora): -Escritos disconformes. Nuevos Modelos de Lectura. España: Ediciones Universidad de Salamanca, 2004.



Fotografía encontrada en @mateurd'art.

Sísifa III

A Natalia

Dueña de mis días y de mis noches.

Dueña de la cima y de la roca.

Esclava del recuerdo de un tiempo plasmado en una escritura ausente, donde había que caer y levantarse con la boca cubierta de tierra.

A eso le llamo ‘conciencia’.

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Imagen: Escher.

El ojo habla





Gracias, Neto.

Sísifa II


Las mujeres me condenaron a llevar una roca a la cima de la montaña, en castigo por haber seducido a sus maridos con cantos de sirena y laxos oráculos.

Y esta piedra que mis manos empujan y arañan es un alivio. La lapidación hubiera sido mucho peor.



Fotografía: Lucien Clergue.

Poder simple

Yo, Tántala de Frigia, número de pasaventana 69, domiciliada en Tártaro 666 cubículo X, autorizo a todo el mundo a revelar los secretos de la miel y del vino, los placeres de la carne y del espíritu.

Asimismo, autorizo a Eros y Psique para que coman perdices, en tiempos de escasez de arroz, de tallarines y de pomarola.

Si el pelo y las algas le han crecido mucho, doy fe que Escila nunca quiso seis cabezas. Autorizo, por tanto, al prójimo de buena voluntad, que se las corte.

Por último, me autorizo a mí misma a enseñarle a Penélope el punto cruz y el pata de araña para hacer basta a pantalones, sin antes haberle medido el largo del tiro a Ulises.

El presente poder se otorga con las facultades establecidas en el artículo 7º del Código de Procedimiento Civil.

Firma de la mandante…………………Tántala de Frigia.

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Notaría Ictus.
Notario, Conservador y Archivero de turno, Don Pélope de Sípilo.



Bella de sangre contraria II


El hombre y la mujer rodaron por el suelo en frenética lucha. Esa tarde, uno de los dos tenía que morir. Pero nadie murió. Los sobrevive un varón, el más temido del pueblo, cuya navaja entró por el tercer espacio intercostal izquierdo de la madre y rebanó todo el costado hasta el esternón del padre.

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Gracias, Canario, por tus historias traperas.

El río del olvido


Diana se baña en el río de aguas cristalinas; flota y se hunde muchas veces, hasta que sus propias flechas llegan al mar, corcoveando como peces, para perderse en la gran boca del deseo.



Bella de sangre contraria *


Él le enterró la navaja de Albacete hasta lo más profundo de su corazón. La navaja, enamorada, no quiso salir de ahí. La gitana sintió que tenía un motivo para vivir y, desde entonces, se dedica a la elaboración de morcillas.

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* Del poema “Reyerta”, de Federico García Lorca.

Sísifa

El hombre carga a Sísifa hasta la cima de la montaña. Cuando llegan, él se jacta de su fuerza y grita al mundo entero su triunfo, mientras Sísifa se lanza al vacío y vuela, libre ya de la roca y del mito.

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Suposiciones


Supongamos que soy El Colgado, el número doce, la cabeza colgando, la serpiente anudando mi pie.
Supongamos de la imposibilidad de escribir en esta postura y que el ojo también cuelgue por obra de un largo pelo negro que vive junto a él, enrollado en la córnea, ahorcándola.
Supongamos que El Colgado se pone de pie y camina por las calles de una ciudad desconocida. Los vientos barrerán la basura, la monografía del suicida, el espanto de la ceguera trasquilando la noche. Fiat lux. Y la oscuridad es una suposición como tantas otras.
Ah, supongamos que no bebo de mi propio manantial, sino que robo el agua del pozo del vecino. El pasto del vecino siempre es más verde, dicen.
Pero supongamos que todos los escribas se unen y comparten el ojo poético.
Es mentira que el yo es un mentiroso.
Pero supongamos que sea verdad.
Entonces, el ojo pastor nos guía a una buena y justa causa: vivir.
Supongamos que la vida es una sala de espera.
Cronos devora a sus criaturas “esperanzadas”, llenas, repletas, hastiadas de espera. Supongamos que el verano es un hastío y no un estío.
La estivalidad radica en tapar el sol con un dedo.
Graznan las gaviotas, mientras se rumia la lejanía.
Después hablaríamos de “manadas de pájaros”.
Supongamos que la palabra se destruya.
La decantación es un estado de ánimo.
Sola, solo. Yo acá, tú allá. Aplastados.
Supongamos que somos felices, a pesar de la felicidad que es una caja negra.
Supongamos que la tierra sea agua y el agua, fuego y el fuego, aire.
El Colgado vuelve a su postura eficiente. Pende. Cuelga. Cabeza abajo. Ojos abiertos para defenderse de su propio ahogo.

Volcán Chaitén en erupción

Fotografía sacada por el escritor boliviano-chileno Yuri Soria-Galvarro, desde su casa en Pelluco, Puerto Montt, Chile.


La Escuela de Frankfurt

Por Juan Yanes

Día 1º de mayo. Las calles desiertas. En una esquina cualquiera se encuentran el nostálgico y el desencantado.

—Pero ¿dónde está la clase obrera? —pregunta con nostalgia el nostálgico.
—La clase obrera no existe, eso son cosas de antes, de cuando todavía se podía leer a los de la Escuela de Frankfurt. Hoy todo es clase media —responde desencantado el desencantado.
—Pero entonces ¿dónde están los que trabajan? —pregunta angustiado el nostálgico.
— ¡Ah! tú te refieres a esos del mono color naranja —responde encantado el desencantado.
—Sí, ¿dónde están? —pregunta con ingenuidad de nuevo el nostálgico.
—Están en el paraíso, en Alcampo y en Carrefour, comprando fideos como locos. Pero tú, ¿en qué mundo vives, criatura?

— ¿Y los sindicatos? ¿Y nuestros dirigentes sindicales?

—Esos están reunidos todo el día con la patronal. Luego se van a cenar y después de copas, todos juntos.

—Entonces, ¿está vacía la Escuela de Frankfurt?

En: Máquina de coser palabras

La jota

Jota jotosa:

No más jarchas, jeringas, jeroglíficos; juergas, jugos, jícaras, sí. Baja de Júpiter y juega con tu jopo que yo jazmineo mi joyita. Después del jabón se jamura el juanete. Joder. Y jacareemos la jalea. ('Jaleda', juzgaba un jote en junio).

Junípero júnceo, juguetero juicioso, jerarquiza la junta. Joven, justifica tus juramentos. Es jueves. Sácate el jubete y jálame, jornaléame, juégame, jilgueréame, jinetéame, que no soy jamona jónica, jurásica. El jubileo lo tengo jugoso. Sin jetlag en la juntura. Soy un japening; júrole por esta jeta. Y por mis jambes.

De Jujuy a Jamaica todos ‘julean’ en el jardín. Jicotéame el jersey. 'Juay' not? Y después mi jungla, mi jumper, mi jubón. Seamos jabalíes y no jirafas. Jaula, jamás. Iuncti sed non uncti.

Juntamente y justiciera & jigsaw jilt,

Judith Juana Julia Jimena, la juguetona.

En la jornada del jobatra. Y corríjeme.

Sobre escritura

Escribir arriba de lo escrito.
Escribir sin ayuda de las manos.
Escribir “Entre la nada y la pena, elijo la pena”, o “La memoria cree antes de que el conocimiento recuerde. Cree mucho antes de recordar, mucho antes de que el conocimiento se interrogue”.
Adivinar a quién pertenecen las palabras citadas.
Adivinar el código diegético de aquellas palabras.
Olvidar.
Callar.
Fracturar.
Escribir “tu mirada” y no “una mirada”.
Balbucear.
Murmurar.
Susurrar.
Escribir “Cerca del corazón salvaje”.
Escenificar corporalidades y vaguedades.
Arder las lágrimas.
Perseverar el verso y la arritmia.
Enmascarar los huesos con la carne de un amor
que no existe.
Terminar.
Terminar.
Terminar.



Poemas de Eugenia Echeverría

1


Para hacer un reloj, un calendario
Del tiempo no vivido
Está Elena teje que teje su cabello
Sentada en su sillita
Arriba de la torre
Debajo de la luna
Al borde del precipicio.

2

Señores: llora la señora
Como princesa de cuento
Escoge la silla del balcón
Su perfume predilecto
Desayuna en abundancia
Y llora
Cada mañana
Que es un encanto,
Un premio
De la academia
Su congoja.

3

Ésta es la puerta por donde saldrás
para casarte con otra
para soltar hijos
para gritar muera el partido comunista
para echar panza y economías en el banco
para olvidarte
malamente
de nosotros.


4

Ser íntimos a ratos
Y
La mayor parte del tiempo
Solitarios
Traficando sueños donde ninguno de los dos
Puede entrar
De la mano del otro.


De La Infinita, México, 1983.

***

Imagen:: "Always Together", Vladimir Kush.

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