La breva breve, apuntes sobre el microcuento

Por Lilian Elphick

El género literario llamado cuento brevísimo, minicuento, microrrelato o microcuento es un fenómeno que ha eclosionado en esta época, que algunos estudiosos llaman postmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado, al decir de Fredric Jameson. Grandes escritores latinoamericanos como Augusto Monterroso, Juan José Arreola, Ana María Shua, Marco Denevi, Jorge Luis Borges, etc., lo han cultivado. También los chilenos Diego Muñoz Valenzuela, Jaime Valdivieso, Virginia Vidal y Pía Barros, por nombrar a algunos /as. El profesor chileno Juan Armando Epple, radicado en Oregon, EEUU, ha publicado varias antologías de microcuentos, entre otras: Brevísima Relación. Antología del Micro-Cuento Hispanoamericano; Cien Microcuentos Chilenos y Microquijotes. También tiene varios estudios sobre el género.

En agosto de 2004, por primera vez en Chile, se realizó el Congreso Internacional de Minificción organizado por la Universidad de Playa Ancha, Valparaíso. La Corporación Letras de Chile patrocinó dicho evento, programando lecturas paralelas de microcuentos, en la ciudad de Santiago, y recomendando escritores invitados a las lecturas y mesas redondas organizadas en dicho Congreso.

En octubre de 2004, la página web de Letras de Chile , publicó dos festivales de microcuento para escritores consolidados y emergentes, con excelentes resultados de lectura. Se reunió la obra de más de sesenta autores /as chilenos /as y se recopilaron más de ciento veinte textos.

Gran acogida ha tenido también la sección Premios Nacionales donde la biografía, obra publicada y estudios sobre Gabriela Mistral es, hasta el momento, la noticia más leída, con seguridad por un público escolar. La sección "Cuento" no sólo ha publicado los textos de los mayores cultivadores del género, como Cortázar, Rulfo, Bombal, Manuel Rojas, etc., sino que también se ha preocupado de mostrar textos de los mismos lectores de la página y de editar algunas teorías y poéticas sobre el cuento, como los ensayos de Julio Cortázar, el Decálogo del perfecto cuentista de H. Quiroga y la Tesis sobre el cuento de Ricardo Piglia.

En suma, este portal literario y cultural ha ido creciendo año a año, cuenta con más de tres mil miembros, y como decimos aquí en Chile, ha sido y es una página “hecha a pulso”, sin fines de lucro, sin aportes estatales, salvo en una ocasión; preocupada y ocupada del fomento del libro y la lectura en sus diferentes posibilidades.

En el Congreso “Al sur de la palabra”. IV Congreso Internacional de Escritores por el Fomento del Libro y la Lectura, que organizó la Corporación Letras de Chile para enero de 2005, se trató, entre otros, el tema del microcuento en mesas redondas, charlas y lecturas, con la participación especial de la escritora argentina Luisa Valenzuela. Finalmente, la misma Corporación de escritores, publicó la Antología de microcuentos Con pocas palabras, en mayo de 2005.

Pía Barros ha enseñado este género a sus alumnos /as y ha publicado sus trabajos consistentemente desde antes de la década del ‘90. Los libros-objeto (llamados así porque los microcuentos –todos con ilustraciones- venían en un saquito de arpillera, en un sobre o en un baulito) aparte de su originalidad, pasaron a ser la treta del débil [1] frente a la mano represora de 17 años de dictadura en Chile.


Por último, cabe destacar el concurso de microcuentos “Santiago en cien palabras”, organizado por la Revista Plagio, el Metro de Santiago y Minera Escondida. La participación es masiva y ha aumentado de 2.691 relatos en el primer concurso hasta diez mil en versiones posteriores[2].

Se edita un pequeño libro con los textos finalistas, que es repartido gratuitamente, y se seleccionan veinte relatos que se reproducen en gigantografías dispuestas en algunas estaciones del Metro. Así, se incentiva la creación literaria y se intervienen los espacios públicos.


Fuera del ámbito chileno, debo referirme a dos importantes revistas literarias que dedicaron muchas páginas al microcuento: El Cuento, dirigida por el mexicano Edmundo Valadés y la inolvidable Puro Cuento, de Mempo Giardinelli.

En cuanto a páginas web dedicadas exclusivamente al género están El cuento en red Revista Electrónica de Teoría de la Ficción Breve, dirigida por Lauro Zavala, con excelentes ensayos de David Lagmanovich, Francisca Noguerol, Violeta Rojo, etc.), y Ficticia, dirigida por Alfonso Pedraza, que realiza, entre otras actividades, talleres de microcuento on line, donde los participantes pueden comentar los textos de los demás y recibir comentarios de especialistas y del público en general. Se trata, entonces, de una actividad literaria interactiva al alcance de todos /as los /as interesados /as en el tema.

Si se considera al microcuento como una categoría textual aún periférica, frente a otros géneros canonizados y centrales como la novela y el cuento, Internet, como parte del proceso de globalización, presenta quiebres, fracturas, rupturas, por donde no sólo se cuela el interés por este género, sino, como señala Hilda Chacón [3],“abre una serie de posibilidades para los grupos ubicados en la periferia del proceso de globalización económica, para insertar sus voces/ momentos /imágenes/ palabras/ discursos/ narrativas en los intersticios del mundo cibernético y establecer así conexiones nuevas, que de alguna manera permitan el reconocimiento de su existencia y de sus interpretaciones alternativas sobre los "tiempos postmodernos".”

Esta imbricación de diferentes voces y textos –ahora se habla del hipertexto- aparece en la web con diversas modalidades, como el chat, los fotologs y los blogs, estos últimos, sitios –bitácoras que se arman sin costo alguno por el sujeto o una comunidad. Por ejemplo, un colegio o un curso puede tener su propio blog, donde ir anotando las actividades del alumnado, fotografías, concursos literarios y comentarios, tanto de los /as profesores /as como de los /as alumnos /as.

A propósito del título de esta ponencia: “La breva breve”, existe el dicho: “No hay que dar la breva pelada y en la boca”, y esta instancia puede adecuarse a una de las características del microcuento, aunque también del cuento. Se trata de la "teoría del iceberg" de Hemingway, en donde lo más importante nunca se cuenta. La labor del /la lector /a es realizar esa lectura profunda, o como dice Piglia en su Tesis sobre el cuento, hacer brotar lo que está oculto.

En la Introducción a Brevísima Relación. Antología del Micro-Cuento Hispanoamericano [4], Epple acota que “el criterio fundamental para reconocerlos como relatos no es su brevedad sino su estatuto ficticio, atendiendo específicamente al estrato del mundo narrado. Creemos que lo que distingue a estos textos como relatos es la existencia de una situación narrativa única”.

Un ejemplo: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". Se dice que es el microrrelato más breve del mundo. Su autor, Augusto “Tito” Monterroso, ha borrado con este texto las barreras entre la realidad y la vigilia, entre la ficción y la realidad, creando un espacio narrativo con sólo siete palabras. Además existe el intertexto kafkiano: “Cuando despertó, Gregorio Samsa estaba convertido en un horrible insecto.” ¿Hay historia en este texto de Monterroso? El profesor Epple en su Introducción señala que en El dinosaurio “hay un decurso temporal (fijado en los verbos) y una referencia a la situación espacial (“allí”, el lugar donde ocurre la experiencia)”. Se puede definir – a nivel básico- ‘historia’ como una cadena de acontecimientos ligados temporal y causalmente, y al ‘acontecimiento’ como algo que le ocurre a alguien o algo. Ergo, en El Dinosaurio hay historia o una situación narrativa única, aunque –como dice Epple- la tríada acción-espacio-tiempo, esté simplemente sugerida. (Epple.1990:18-19).

Epple vincula el origen del micro-cuento o cuento breve a la tradición del folklore, la leyenda, mitos, adivinanzas y fábulas, pero advierte que esta asociación a las llamadas “formas simples” genera problemas de delimitación:


“Las formulaciones teóricas sobre el cuento, o las poéticas que declaran una concepción particular sobre el género, demarcan sus parámetros diferenciales a partir de la comparación con la novela, y los rasgos distintivos que se postulan (la brevedad, la singularidad temática, la tensión o la intensidad) siguen resultando insuficientes como categorías distintivas. La existencia de novelas cortas (la “nouvelle”), de acentuado rigor argumental y formal, y de cuentos extensos, ponen en cuestión el criterio tradicional de la extensión como límite entre ambos géneros.
Irwing Howe se propuso recientemente delimitar un canon del relato breve norteamericano (que llamó “short-short stories”, cuentos cortos) pero ni su intento de delimitación tipológica ni la selección propuesta resultan convincentes.
Con el cuento brevísimo el problema de la delimitación genérica se dificulta aún más, por su relación con un amplio registro de formas breves de substrato oral o libresco, y sobre todo por la dificultad de deslindar fronteras con las llamadas “formas simples” (el ejemplo, el caso, la fábula y la anécdota, entre otros).” (Ibid:11).


Resumiendo, para Epple, la brevedad, la singularidad temática y la intensidad siguen resultando insuficientes como categorías distintivas para el cuento. La existencia de la nouvelle y el cuento largo, no se pueden definir sólo desde un criterio de extensión.

En general, los autores y autoras que han examinado el microcuento coinciden en su carácter intertextual, donde pueden coexistir en un solo texto la alusión, la cita, la ironía y la parodia, o la reelaboración de un architexto. Por ejemplo, en el “Decálogo del escritor” de Monterroso, incluido en su libro Lo demás es silencio (1978), se reconoce la referencia metatextual del Decálogo del perfecto cuentista de Horacio Quiroga (1925), y la referencia architextual de los doce mandamientos de la Ley de Dios.[5] A toda esta fábrica de intertextualidades se suman “Los diez mandamientos del escritor”, microcuento del uruguayo Fernando Aínsa [6]:

Los diez mandamientos del escritor


1.-Te amarás a ti mismo sobre todas las cosas.
2.- No mencionarás el nombre de Borges en vano.
3.- Seis días descansarás y uno escribirás.
4.- Te inventarás tu propia filiación literaria.
5.- Si cometes parricidio generacional, será con pudor y disimulo.
6.- No seducirás a la poetisa en busca de prólogo.
7.- No robarás las metáforas del poeta inédito.
8.- No llamarás palimpsesto intertextual a la simple copia banal.
9.- No desearás el éxito de ventas del prójimo escritor.
10.- No eliminarás las comillas de las citas ajenas.

***
Nota: Ponencia leída en el 11º Foro por el Fomento del Libro y la Lectura. Resistencia, Chaco, Argentina. Agosto del 2006.


[1] En los géneros menores (cartas, autobiografías, diarios)- dice Josefina Ludmer- “[…] se exhibe un dato fundamental: que los espacios regionales que la cultura ha extraído de lo cotidiano y personal y ha constituido como reinos separados (política, ciencia, filosofía) se constituyen en la mujer a partir precisamente de lo considerado personal y son indisociables de él. Y si lo personal, privado y cotidiano se incluyen como punto de partida y perspectiva de los otros discursos y prácticas, desaparecen como personal, privado y cotidiano: ése es uno de los resultados posibles de las tretas del débil. ” (Ludmer.1985:54). “ Tretas del débil ”. En: La sartén por el mango. 1984. P. González y E. Ortega, eds.. Puerto Rico, Ediciones Huracán.
[2] Datos extraídos de Epple, Juan Armando. “La minificción y la crítica”. En: Escritos disconformes. Nuevos modelos de lecturas. 2004. Francisca Noguerol Editora. Ediciones de la Universidad de Salamanca.
[3] Hilda Chacón. ¿Puede Internet (ó la lógica del capitalismo avanzado) subvertir el proyecto de la globalización? En: http://www.creatividadfeminista.org/articulos/ciber_globalizinternet.htm

[4] Epple, J.A. Brevísima relación. Antología del microcuento hispanoamericano. 1990. Santiago: Mosquito.
[5] Datos extraídos del ensayo de Fernando Golvano, “Menos es más (Notas sobre la poética de Monterroso)”. En: Escritos disconformes. Nuevos modelos de lecturas. 2004. Francisca Noguerol Editora. Ediciones de la Universidad de Salamanca.
[6] En: Escritos disconformes. Nuevos modelos de lecturas. 2004. Francisca Noguerol Editora. Ediciones de la Universidad de Salamanca.

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