Apuntes sobre "Warma Kuyay", de José María Arguedas

Por Lilian Elphick

El cuento "Warma Kuyay" ("Amor de niño") muestra un triángulo amoroso, representado por Justina, Ernesto y el Kutu. Justina es el fundamento del mundo andino, ella es EL MUNDO, el lugar de yuxtaposición de ideales de dos culturas; también es la superrealidad, de acuerdo a la teoría del profesor Manuel Jofré. Ernesto es el niño 'blanco', y Kutu, es el hombre, el indio, ambos personajes enfrentados al binomio amor-odio. El triángulo es roto por el elemento disruptor que destruye la armonía en la sierra: El patrón, el explotador, Froilán. La violación de la indiecita Justina viene a significar la violación de un pacto y de una cultura.

Véase el siguiente diálogo:

"-¡Don Froylán! ¡Es malo! Los que tienen haciendas son malos; hacen llorar a los indios como tú; se llevan las vaquitas de los otros, o las matan de hambre en su corral. ¡Kutu, don Froylán es peor que toro bravo! Mátale no más, Kutucha, aunque sea con galga, en el barranco de Capitana.
-¡Endio no puede, niño! ¡Endio no puede!
¡Era cobarde! Tumbaba a los padrillos cerriles, hacía temblar a los potros, rajaba a látigos el lomo de los aradores, hondeaba desde lejos a las vaquitas de los otros cholos cuando entraban a los potreros de mi tío, pero era cobarde. ¡Indio perdido!
Le miré de cerca: su nariz aplastada, sus ojos casi oblicuos, sus labios delgados, ennegrecidos por la coca. ¡A éste le quiere! Y ella era bonita: su cara rosada estaba siempre limpia, sus ojos negros quemaban; no era como las otras cholas, sus pestañas eran largas, su boca llamaba al amor y no me dejaba dormir. A los catorce años yo la quería; sus pechos parecían limones grandes, y me desesperaban. Pero ella era de Kutu, desde tiempo; de este cholo con cara de sapo. Pensaba en eso y mi pena se parecía mucho a la muerte. ¿Y ahora? Con Froylán la había forzado.
-¡Mentira, Kutu! ¡Ella misma, seguro, ella misma!
Un chorro de lágrimas salió de mis ojos. Otra vez el corazón me sacudía, como si tuviera más fuerza que todo mi cuerpo.
-¡Kutu! Mejor la mataremos los dos a ella ¿quieres?
El indio se asustó. Me agarró la frente: estaba húmeda de sudor.
-¡Verdad! Así quieren los mistis.
-¡Llévame donde Justina, Kutu! Eres mujer, no sirves para ella. ¡Déjala!
-Como no, niño, para ti voy a dejar, para ti solito. Mira, en Waylara se está apagando la luna.
Los cerros ennegrecieron rápidamente, las estrellitas saltaron de todas partes del cielo; el viento silbaba en la oscuridad, golpeándose sobre los duraznales y eucaliptos de la huerta; más abajo, en el fondo de la quebrada, el río grande cantaba con su voz áspera."

Ninguno de los dos puede hacer nada para reestablecer la armonía quebrada por el ataque de Don Froilán. El Kutu no puede generar una rebelión abierta; Ernesto, por niño, tampoco. El Kutu, entonces, se desquita dando de latigazos a los animales del patrón, los medios de producción:

"Pero el novillero se agachaba no más, humilde, y se iba al Wiltron, a los alfalfales, a la huerta de los becerros, y se vengaba en el cuerpo de los animales de don Froylán. Al principio yo le acompañaba. En las noches entrábamos, ocultándonos, al corral; escogíamos los becerros más finos, los más delicados; Kutu se escupía en las manos, empuñaba duro el zurriago, y les rajaba el lomo a los torillitos. Uno, dos, tres... cien zurriagazos; las crías se torcían en el suelo, se tumbaban de espalda, lloraban. Y el indio seguía, encorvado, feroz. ¿Y yo? Me sentaba en un rincón y gozaba. Yo gozaba."

Como en muchos otros cuentos y novelas latinoamericanos, el tópico del Viaje, del movimiento, se instaura en este texto de Arguedas. El Kutu se va hacia el interior, donde los blancos aún no llegan. Ernesto va al exterior, donde hay arena (la costa), puerto. Después de la salida de Viseca, viene el sentimiento de orfandad. Antes, el niño Ernesto sintió la marginalidad, estar fuera del Wiltron, del círculo. Lo que rompe el warma kuyay, el amor de niño, es el sentimiento de no pertenencia.

En suma, este cuento condensa las disyuntivas fundamentales para lo americano:

1.-Lo interior-lo exterior.

2.- Procesos de aculturación y de reacción a la aculturación.

3.- El relato es un híbrido. El triángulo amoroso es un híbrido.

4.- Existe un examen político.

5.- Formación social andina: espacio primigenio de la quebrada vs la costa, espacio por donde ingresan los conquistadores.

6.- Se trata de un texto contrahegemónico.

7.- Perspectiva histórica.

***
"Warma Kuyay" en:
Arguedas, José María. Agua. Lima: Compañía de Impresores y Publicidad, 1935.

También en:

Latchman, Ricardo. Antología del cuento hispanoamericano. Santiago: Zig-Zag, segunda edición, 1962.
Arguedas, José María. Amor Mundo. Montevideo: Arca, 1967.

Véase:
Amor, odio y marginalidad en "Warma Kuyai", de J.M. Arguedas.

***
José María Arguedas (Perú, 1911-1969)
Escritor y antropólogo peruano. Su labor como novelista, como traductor y difusor de la literatura quechua, y como antropólogo y etnólogo, hacen de él una de las figuras claves entre quienes han tratado, en el siglo XX, de incorporar la cultura indígena a la gran corriente de la literatura peruana escrita en español desde sus centros urbanos. En ese proceso sigue y supera a su compatriota Ciro Alegría. La cuestión fundamental que plantean estas obras, pero en especial la de Arguedas, es la de un país dividido en dos culturas —la andina de origen quechua, la urbana de raíces europeas— que deben integrarse en una relación armónica de carácter mestizo. Los grandes dilemas, angustias y esperanzas que ese proyecto plantea son el núcleo de su visión. Nacido en Andahuaylas, en el corazón de la zona andina más pobre y olvidada del país, estuvo en contacto desde la cuna con los ambientes y personajes que incorporaría a su obra. La muerte de su madre y las frecuentes ausencias de su padre abogado, le obligaron a buscar refugio entre los siervos campesinos de la zona, cuya lengua, creencias y valores adquirió como suyos. Como estudiante universitario en San Marcos, empezó su difícil tarea de adaptarse a la vida en Lima sin renunciar a su tradición indígena, viviendo en carne propia la experiencia de todo trasplantado andino que debe aculturarse y asimilarse a otro ritmo de vida. En los tres cuentos de la primera edición de Agua (1935), en su primera novela Yawar fiesta (1941) y en la recopilación de Diamantes y pedernales (1954), se aprecia el esfuerzo del autor por ofrecer una versión lo más auténtica posible de la vida andina desde un ángulo interiorizado y sin los convencionalismos de la anterior literatura indigenista de denuncia. En esas obras Arguedas reivindica la validez del modo de ser del indio, sin caer en un racismo al revés. Relacionar ese esfuerzo con los planteamientos marxistas de José Carlos Mariátegui y con la novelística políticamente comprometida de Ciro Alegría ofrece interesantes paralelos y divergencias. La obra madura de Arguedas comprende al menos tres novelas: Los ríos profundos (1956), Todas las sangres (1964) y El zorro de arriba y el zorro de abajo (1971); la última es la novela-diario truncada por su muerte. De todas ellas, la obra que expresa con mayor lirismo y hondura el mundo mítico de los indígenas, su cósmica unidad con la naturaleza y la persistencia de sus tradiciones mágicas, es Los ríos profundos. Su mérito es presentar todos los matices de un Perú andino en intenso proceso de mestizaje. En Todas las sangres, ese gran mural que presenta las principales fuerzas que luchan entre sí, pugnando por sobrevivir o imponerse, recoge el relato de la destrucción de un universo, y los primeros balbuceos de la construcción de otro nuevo. Otros relatos como El sexto (1961), La agonía de Rasu Ñiti (1962) y Amor mundo (1967) complementan esa visión. El proceso de adaptación a la vida en Lima nunca fue del todo completado por Arguedas, cuyos traumas acarreados desde la infancia lo debilitaron psíquicamente para culminar la lucha que se había propuesto, no sólo en el plano cultural sino también en el político. Esto y la aguda crisis nacional que el país empezó a sufrir a partir de 1968, lo empujaron al suicidio, que no hizo sino convertirlo en una figura mítica para muchos intelectuales y movimientos empeñados en la misma tarea política.

10 Comentarios:

Anónimo,  miércoles, junio 18, 2008  

este cuento me paresio muy bonito y invito a los lectores que lean esta obra que les va a agradar mucho.

Anónimo,  viernes, julio 04, 2008  

ES MUY BONITO ESTA OBRA YA K TIENE DOLOR AMOR Y MUCHAS COSAS MAS PORFAVOR LEANLO EN BUENAZA

Anónimo,  lunes, mayo 03, 2010  

este cuento es muy lindo asi que invito a los amantes de la lectura a que lo lean que estoy segura que no saldran insatisfechos ya que tiene de todo un poco y muestra parte de nuestra cultura de los andes - perú .
x)!

a leer...

Anónimo,  sábado, marzo 19, 2011  

muy bueno

Anónimo,  sábado, marzo 31, 2012  

esta muy bonito

PRICILA RIVAS CUNYAS,  martes, mayo 22, 2012  

ESTA OBRA ES MUY INTERESANTE EL K NO LEE NO SABE LO K SE PIERDE

Anónimo,  domingo, agosto 04, 2013  

que significa kutullay :(

Abol lunes, agosto 05, 2013  

Kutullay es Niño Kutu.

Anónimo,  domingo, septiembre 15, 2013  

esta lugar me sirvio para mi tarea

Danitza Castro jueves, noviembre 17, 2016  

Sigan comentando k eso necesito para la tarea gracias-.. :D

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