Dos poemas




Como Hungarian Cafe (en algún laberinto oscuro del Ojo), estos poemas fueron escritos cuando tenía 20 años. Y qué más puedo agregar. Las imágenes entraban por mi retina y salían convertidas en palabras. En esa época escribía a mano o a máquina (manual) y corregía los errores con una pasta blanca llamada Liquid paper. Sobra decir que Manhattan alteró totalmente mi vida. Pero estaba dividida. Tenía un pie en Chile, y otro en la 'fuckin' city'. Poco a poco fui mordiendo la Gran Manzana, totalmente consciente de sus efectos alucinantes. Y escribí mirando por la ventana; cómo escribí, a pesar de los balazos en la calle, de las ambulancias y del camión de la basura; a pesar de la vieja loca que juntaba latas, de las millones de cucarachas, del restaurant chino Moon Palace y del West End para escuchar el mejor jazz del mundo, lugares tentadores y seductores que lograban sacarme de mi (in) quietud de lápiz y papel.


Maravedí

Cuando el sol se pone
cuando
los vidrios de Harlem
quieren
reflejar lo anaranjado
pero
ya no pueden
Cuando el sol se entrega
y hay ciertas manos atadas
el hombre que barre la noche
cantaba
por un maravedí


Monografía de la suicida

Yo, siempre yo,
me decido a caminar
por las calles de Manhattan,
embadurnada de sangre y desechada
por los turbulentos aires,
hacia los recovecos del subway
de Manhattan, sombrío,
inmensamente repleto de gente
o de sombras con sombreros,
y sucumbo a la epidemia de la vida
enloqueciendo y delirando.
Yo, la última piedra
clavada en el estómago,
decúbito dorsal
acuchillada,
vacilando entre ríos y edificios.
Yo, la que corre
Perseguida por la luna,
agotada, transpirada,
oyendo los ladridos de la luna.
Manhattan me recibe con su oscuridad
de útero enfermo
y caigo envuelta por el túnel de los gritos,
porque soy sólo un grito,
el aullido visceral y dispuesto a rasgarse
en el espacio;
y cuando no quede más que ese silencio común
los envoltorios de maní correrán a juntarse
con las hojas más podridas del mundo,
y de esa génesis emergerán mis ojos
borrados por la historia y por los minutos
que conté cuando me ahogaba con el viento,
emergerán como del agua viscosa y placentaria,
a ver, a ver a través del cuadro del pintor
puntillista,
a adivinar la luz benefactora de la nueva mañana,
del nuevo día de todos los días,
a sentir mis miembros erguirse,
porque ya comienza el sol a destellar en los vidrios,
porque hay actividad en los hombres y mujeres
de este paraíso.
Y así me levanto del fango de Manhattan
y camino a mi casa
a darme un baño.


***********
“Maravedí” y "Monografía de la suicida" pertenecen al conjunto de poemas inédito New York, N.Y. 10025, 1980.

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