Wladimir Krisinsky (y vuelta al redil)

Wladimir Krisinsky
La novela en sus modernidades. A favor y en contra de Bajtin.
Madrid: Iberoamericana, 1998.

El libro consta de doce capítulos:

I.- Algunos estados de la teoría y de las prácticas de la novela.
II.- Metatexto, metaficción y cambio de formas en la novela.
III.- La enunciación y la cuestión del relato.
IV.- Bajtin y las estructuras evolutivas de la novela postdostoyevskiana.
V.- El Ulises de Joyce y el problema de la subjetividad: filosofía, literatura, semiótica.
VI.- La dialéctica de lo intertextual: Ulises y los otros.
VII.- El metatexto vienés: la novela como epistemología de la realidad y de lo novelesco.
VIII.- Estructuras metaficcionales en las literaturas eslavas. Hacia una arqueología de la metaficción.
IX.- Musil vs Scaron o la indeterminación de lo novelesco.
X.- Augusto Roa Bastos: el discurso de la narración contra el poder.
XI.- Yo el supremo como punto de fuga de la novela moderna.
XII.- La novela en sus modernidades.

Algunas citas

Objetivos generales

Krisinsky se propone “repensar y (…) reteorizar varias estructuras específicas de la novela en sus modernidades. El autor considera la modernidad “como un hecho textual plural (y) sus manifestaciones novelescas divergen y se pueden diferenciar en función de ciertas características formales o discursivas propias a diferentes novelas”. (…)
“La novela, señala, es la creación individual /discursiva determinada social/textualmente por una estructura multirreferencial llamada lo real. Lo real es lo que ocurre efectivamente en la práctica social e individual del mundo”. (Krisinsky.1998:17-18).

Los objetivos del estudio de Krisinsky “giran en torno a problemas específicos identificados por la semiótica y la lingüística (la enunciación y el relato, el metatexto, la iconicidad, las estrategias referenciales) o por la teoría de la novela (Bajtin y sus categorías de la novela polifónica, del autor polifónico, del monologismo y/o de la homofonía).” (Ibíd.:19).
También está “la voluntad de repensar la metaficción y la ironía como estructuras sobresalientes, discursivas y formales, de las modernidades de la novela.” (Ibíd.:19).

Repensar a Bajtin

Hay varios puntos que Krisinsky señala con respecto a la polifonía y el dialogismo:

1.- “En Dostoiesvki hay tanto una vertiente dialógica como otra monológica, ambas en equilibrio inestable. (…).

2.- El autor de la novela polifónica quedaría reducido, en la teoría de Bajtin, a un papel de productor de estructuras y de creador no comprometido que permite ver y escuchar el espectáculo dialógico a través de la polifonía. (…).

3.- El héroe no constituye para el autor un “él” o un “yo”, sino un “tú” igual, un “yo del otro” (es decir, un “tú”). El héroe es así objeto de una conversación bifocal, honesta, verdadera y no convencional al momento retórico literario.” (Ibíd.: 21).

En la novela postdostoyesvskiana se advierten varios factores:

1.-La noción de autor dialógico es sometida a una revisión: a.- es progresiva la asunción de una voz narrativa no necesariamente omnisciente; b.- “se constituye un discurso cognitivo complejo asumido por las voces y estructuras dialógicas y por la voz del autor”. (Ibíd.: 21-22).

2.- “El dialogismo y la polifonía son problematizados, temática y estructuralmente, de manera específica. (…) Se negativiza y se hace cada vez más complejo el diálogo; (…) la polifonía se convierte en una estructura diferenciadora, (…) es el resultado de un montaje, puesto que es vista como una estrategia de escritura y un instrumento de totalización de la realidad y de la intertextualidad a través del discurso cognitivo.” (Ibíd.:22).

3.- “El dialogismo se concibe como diálogo dialéctico y cognitivo de estructuras, voces y discursos. Ya no es, como en Dostoiesvski, un imperativo categórico de la novela sino más bien un epifenómeno del impacto de otras estructuras originarias de la novela moderna.

4.- (…) La alteridad constituye en la novela postdostoyesvskiana, grosso modo, el elemento catalizador del narcisismo del discurso monológico.

5.- La evolución de la novela confirma (…) el punto de vista de F. Schlegel según el cual la novela debe absorber e incorporar “todo”, entendiendo por “todo” el resto de géneros. (…) No se puede negar que la novela ha sido expuesta si no a una poetización, a una contaminación lírica.

6.- Las operaciones metatextuales, cada vez más frecuentes en la novela contemporánea (“moderna” o “postmoderna”…), re-invierten el dialogismo bajtiano en contenidos textuales (…) temáticos o formales específicos. El dialogismo adquiere así una nueva forma cuya denominación más adecuada sería “intertextualidad”. (Ibíd.: 22-23).
***
La metaficción
La primera matriz de la novela moderna

“La evolución de la novela está marcada por Cervantes, pues es a partir de Don Quijote que el género novela comienza un proceso digresivo que desestabilizará el relato, revelando al mismo tiempo la inestabilidad funcional de la narración. El metatexto es pues una estructura digresiva que hace patente el carácter de la novela en cuanto relato que corre a cargo de una instancia narrativa y discursiva rectora. Esta instancia puede permitirse manipular las formas de la novela hasta su fragmentación según modalidades diversas, las cuales van determinadas por las ideologías, o más bien, por los sistemas axiológicos del autor. (…)

Los sinónimos del metatexto podrían ser el comentario, la interpretación o la reflexión crítica. (Éste) (…) se define por dos hacer (es) principales: el hacer interpretativo y el hacer autorreflexivo.” (Ibíd..: 30-31).
***
La enunciación

Krisinsky reconoce tres tipos de enunciación: 1.- Enunciación narrante, 2.- enunciación narrativa, y 3.- enunciación poli-modelizante.

1.- “La enunciación narrante manifiesta un narrador que se establece como autor-compositor del relato, del cual revela el carácter problemático”. Ejemplo: La nariz de Gogol.

2.- La enunciación narrativa define un modo de narración en el que los marcos de la enunciación son, si no inexistentes, por lo menos considerablemente difusos. (…) El sujeto emisor de estos textos es un sujeto creador ausente de la enunciación marcada en el texto”. (…) Ejemplos: Las tres muertes de Tolstoi, El cazador Gracchus de Kafka.

3.- “Si el sujeto creador es principalmente dialógico e ideológico, la enunciación artística presenta un carácter transversal y arborescente. En un cierto nivel, se confunden entonces con la estructura heterogénea y polifónica del texto novelesco.
Es sobre todo en el texto novelesco donde la enunciación artística concretiza su carácter poli-modelizante. (…).
La palabra es dialógica en el sentido bajtiniano del término, pero el acto creador es individual y (…) es monológicamente dialógico. El discurso novelesco es una enunciación poli-modelizante porque implica un sujeto creador envuelto en la producción de un sistema modelizante secundario, es decir de un sistema que no escapa a la presión de las modelizaciones”. (Ibíd.: 42-46).

El metálogo

“…En algunas novelas postdostoyesvskianas el diálogo es tematizado negativamente, en el sentido de que algunas estructuras semánticas, como la incomunicabilidad, la violencia y el inconsciente, relativizan el diálogo como modo de comunicación.” (Ibíd.:50).

“(…) Podemos asumir, señala Krisinsky, que Notas desde un subterráneo (Dostoievski) trata un tema problemático y que la estructura misma del diálogo como un todo es relevante con respecto a este tema. No hay duda de que este texto puede ser tomado como un metálogo”.

“La novela metalógica presupone cierto tipo de operaciones metatextuales y metasemánticas que el autor realiza tanto sobre los actores reales del diálogo como sobre los contenidos ocultos del mensaje. El diálogo se encuentra aquí tematizado negativamente y debe conducir a una nueva teoría del sujeto. Éste no puede ser tomado como un “ideólogo” en el sentido de Bajtin.” (Ibíd.: 55-56).

La subjetividad en Ulises

“Joyce crea subjetividades a partir de los caracteres al contar con sus respuestas inmediatas al medio ambiente. (…) El referente global de la novela es el espacio cambiante de la ciudad con sus diferentes sonidos, voces, situaciones. Subjetivamente no se trata del problema de la identidad o de una autoconciencia clara. Es el problema del cuerpo en el espacio, el problema del yo-espacio-tiempo.

“(…) La subjetividad está subordinada al siempre cambiante movimiento del espacio interno y externo del cuerpo. “ (Ibíd..:87).

La novela en sus modernidades

La modernidad es, para Krisinsky, “un mosaico de estructuras significantes cuyas funciones pueden ser comprendidas deductivamente a partir de las obras.” (Ibíd.: 195).

“Dos dinámicas parecen gobernar el desarrollo de la novela después de Dostoievsky. (…) En primer lugar, la dinámica subjetiva fundada en una voluntad individual de autoafirmación discursiva; en segundo lugar, la dinámica metatextual y metadiscursiva que se esfuerza en promover la novela como forma de compleja arquitectura y que convoca el juego de perspectivas y de voces.

La modernidad de la novela será pues definida como dinámica, estabilidad y transmisión de modelos y de conjuntos discursivos funcionales en el género novelesco que las diferentes obras han valorado y valoran.

(…) La modernidad se ha constituido en un metasistema que se apoya en cuatro variantes temático-formales (…): 1) subjetividad; 2) ironía; 3) fragmentación; 4) autorreflexividad.” (Ibíd.: 195-196).

“El narrador subjetivo se arroga (…) el papel de acusador, revelador y comunicador de ideas y opiniones que desestabilizan ideas recibidas. (…)
En el contexto latinoamericano, este tipo de narrador es un modelo funcional que engendra estructuras semánticas específicas, como la reflexión existencial a escala cósmica, universal, o bien la exaltación de la identidad latinoamericana.” (Ibíd.: 197).

“(…) La fragmentación es regida por las vivencias, la abundancia y la estructuración –recorte de materiales narrativos y discursivos. Estos objetivos discursivos parecen gobernar la estructuración altamente discontinua y fragmentaria de las novelas de Eduardo Galeano. En las novelas de J. Cortázar, esta estrategia de la fragmentación aparece acompañada por una manipulación lúdica del lector.” (Ibíd.: 202-203).

“(…) Una de las formas específicas de la ironía en la novela moderna surge de la manipulación intertextual de la novela como género, discurso y texto. (…).

Se puede constatar que en la novela latinoamericana, la ironía comprendida como desplazamiento de los puntos de vista y como búsqueda dialógica del sentido, es una de las estructuras centrales”. (Ibíd.: 208-209).

Reescritura de la modernidad

“Los lineamientos de la evolución de la novela en el siglo XX testimonian por un lado la teoría bajtiniana de la novela “dialógica” y “polifónica”, pero por otro lado, éstos demuestran que la novela se ha expresado y se expresa aún a fines del siglo por voces monológicas que no se dejan someter al diálogo. (…) La novela vista en su progresión desde Cervantes, Sterne, Diderot, Dostoiesvski hasta Beckett, C. Lispector hasta R. Arenas, no hace más que confirmar la presencia enunciativa y discursiva potente, incluso, dominante del monologismo.” (Ibíd.: 241).

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