El Capanga, de Jorge Guzmán

Advertencia Previa.- Si el lector conoce el Mamoré, espero de su buena voluntad que me perdone por haber antepuesto su paciencia a la geografía. Algo más de veinte cascadas se pueden contar desde Guayará-Guassú a San Antonio:leerlas sería casi tan trabajoso como pasarlas.

Muchas cosas se contaban de Pablo en Guayará-Merim y también en otros lugares, pero de cuanto se decía, lo único indudable era que había estado en el pueblo dos veces con un intervalo de cinco años; que la primera, su presencia apenas se notó, y eso solamente porque era muy rubio y algo tímido; que enfermó de paludismo, y que poco después desapareció.

Esto último dio origen a los primeros comentarios o a las primeras conjeturas. Más tarde, mercaderes, viajeros y funcionarios trashumantes fueron echando las bases de su leyenda, a la que de cuando en cuando daban autoridad los relatos de transportadores de ganado o de buscadores de oro.

Parece cierto que durante esos cinco años hizo vida de vaquero en las llanadas del Yacuma. Si quienes sostenían esto tienen razón, se hace más fácil de creer la fama de hombre terrible que Pablo se ganó en ese tiempo. Para resistir la vida de los vaqueros de Mojos hay que estar hecho de material muy sólido: pelear a machete con el tigre, descabezar víboras, disputarle su presa a un caimán, son cosas que consideran dentro de su oficio y no repuntan como hazañas. Pero aun entre esos hombres, Pablo ganó, si no la gloria de valiente, que se descuenta, por lo menos la de ser más peligroso que la cascabel, porque ésta siquiera hace ruido al atacar. Donde la vida humana no vale nada, el número de asesinatos hace respetable al autor, y al machete de Pablo se le contaban muchos destrozos ciertos y más atribuidos. Además, decían de él que era capaz de viajar solo meses enteros por el monte, que era tan sobrio como resistente y muchas cosas de esta especie, que cuando las dice quien sabe lo que es selva, tiene el valor de un inmenso homenaje.

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Sobre Ay, mama Inés

2 Comentarios:

Apostillas literarias domingo, noviembre 04, 2007  

Lili, disculpa que mi comentario no vaya de acuerdo con tu texto. Te quería comentar que en la Revista Ñ de Clarín, se ha publicado hoy un interesante articulo sobre la correspondencia entre Gabriela Mistral y Victoria Ocampo, le han puesto el título de "Has recibido un e-mail". Pienso que te gustará.

Ego sum domingo, noviembre 04, 2007  

Gracias por el dato, Magda.
Un abrazo, Lili

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