Sísifa II


Las mujeres me condenaron a llevar una roca a la cima de la montaña, en castigo por haber seducido a sus maridos con cantos de sirena y laxos oráculos.

Y esta piedra que mis manos empujan y arañan es un alivio. La lapidación hubiera sido mucho peor.



Fotografía: Lucien Clergue.

3 Comentarios:

Dédalus sábado, mayo 17, 2008  

¡Y dale con la piedra! ¿Anda Sísifo por Santiago? Si es así, alquílame una dama de compañía que, por poderes, le bese rotundamente en los labios. ¿Me harás el favor?

Alors, merçi.

Besos, lobA.

Abol sábado, mayo 17, 2008  

Pues, claro. Aquí en Santiago también puedes alquilar una piedra, lo que tú quieras.
Hmm, ¿y si la dama tiene labios de piedra?
Cuidado con las estatuas!

Besos para ti también.

lully, Reflexiones al desnudo domingo, mayo 18, 2008  

Esa piedra puede tener varias interpretaciones pero que no falte una roca firme en qué sostenernos.

Te abrazo y me alegra llegar aquí a través de Dédalus (juanan)

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