Ariadna
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Teseo, con esta espada matarás al Minotauro, que es tu sombra; tómala, siente su peso, pruébala en mí, deja que mi sangre te guíe de vuelta. No temas, acostumbrarás tus ojos a la oscuridad, podrás sentirme acezar en el laberinto de tu corazón. Ve, guerrero, hunde el acero y grita. Manifiesta tu odio que yo revierto la historia: soy el toro y el hombre, el monstruo, la pesadilla, y también el lugar de la pérdida y el espejismo.
Que el cierzo me lleve si lo que digo es mentira.
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Dibujo: Caleisdoscopio.
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6 Comentarios:
No soy buen guerreo,pero gritaré con la bravúra que me queda por los cuatro puntos cardinales.
No hay mentira, lo admito.
Un abrazo con el hilo amarrado a mi cuello.
Sergio Astorga
Bestial
Me gustaría que Teseo fuera el alter ego de Ariadna y Ariadna, a su vez, fuera el de el Minotauro.
No sé si fui capaz de dar cuenta de esto en el texto.
Difícil. Más encima la vida nos lleva por algunos caminos que no conocemos.Y extrañamos tanto las palabras del otro, incluso sus silencios.
Besos, L.
Lilian, como la gran Coatlicue que eres, dadora de vida, dadora de muerte, en Antojos hay un sencillo reconocimiento a tu Ojo Travieso.
Te espero.
Sergio Astorga
El Cierzo es un viento que creía sólo aragonés y que allí sopla siguiendo el recto valle del Ebro, desde las montañas cántabras hasta su desembocadura. Por tal cosa une el Cantábrico con el Mediterráneo y es fortísimo.
Me ha sorprendido de tu relato, por cierto bellísimo, la última frase.
En Aragón el Cierzo tiene fama de volcar carros, camiones y tirar hombres al suelo.
Un abrazo.
Pau, busqué vientos para escribir a Ariadna y el que más me gustó fue el cierzo.
Muchas gracias por tu comentario.
Cariños, L.
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