Narcisa II
Yo era bella y alta, de ojos verde lago, cintura azucarada y caderas salvajes. Yo estaba enamorada de una imagen que vi cuando me bañaba desnuda en la tinaja del patio de mi casa, situada en las praderas del trigo y del deseo. Yo era un adjetivo inefable.
Yo amé a la imagen que era tan increíblemente parecida a mí. Le di mil besos de espuma y mis manos la acariciaron hasta enloquecerla. La imagen era un remolino, una tempestad de agua, una calma jabonosa.
Yo era feliz y mi piel también. Agradecidas, nadamos al revés.
Pero llegó la noche arrastrando el poncho en brujerías y maldiciones. Imagen huyó. Yo sentí frío y vagué por parajes desconocidos, con una sensación de algas en mi boca. Yo me escondí debajo de unas piedras y esperé, esperé por siglos.
¿Por qué será que ahora cazo ratones y enveneno a quien se cruce en mi camino?
Dibujo: Helena González Sáez.









3 Comentarios:
Imagen se quedó, querida maestra, en cada letra tuya enamorándonos de belleza y verdor. Envenenada de tus chapoteos quedo.
Eres maravillosa. Un beso.
Izaskun
acabo de encontrar tu blog y ten por seguro que regresaré...
Yo era, yo estaba, yo sentí... hasta que "Imagen huyó". Pregunta retórica la que -al final- se formula esa Narcisa tuya, tan formidable.
Un abrazo
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