Diálogo de tigres II
Dos tigres salen a cazar. Una va al sur; el otro, al norte. Al final del día, se encuentran.
Estás herido.
No. La herida eres tú.
La flecha está enterrada en tu lomo, no en el mío.
Morirás antes de que amanezca; ahí reposará tu desvarío.
Yo estoy muy lúcida; puedo oír cómo se te va la vida.
Tu herida se agranda, tus palabras huyen.
Tu corazón se detiene, enamorado.
¿Enamorado?
No era una flecha cualquiera…
El silencio se instala, dividiéndolos. Se miran, y comprenden.
Una corre al poniente; el otro, al oriente.
Dibujo: Katsushika Hokusai.









5 Comentarios:
¿Es un cuento lúcido o terriblemente delirante? ¿Se mueren ambos de amor y de egoísmo? No acabo de comprender...
Un beso...
Si lo supiera, Alejandro, no te quepa la menor duda que te contaría.
Un abrazo.
Los instantes de tigres encontrados me hacen desvariar de imaginación retenida. No era una flecha cualquiera, desde luego.
Otro beso.
Aparear mis rayas sólo con una flecha de veneno enamorada.
Huir, que la soledad es mi amada.
En mi casa sólo mi aliento.
También te habita un tigre?.
Cuanta travesura en tu ojo.
Un abrazo desde el ponete.
Sergio Astorga
Me fascina esa complicidad entre tigres... ¿Será la muerte por amor necesaria para no herir al otro?
Besos
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