Lamia Lamur
Soy Lamia Lamur y busco comillas angulares para citar mi propia historia, que es sinuosa y sibilina. Busco, además, amante de cuerpo entero, ojalá bien hombrecito, que me haga cariño en las escamas y en esa piel que luego se desprende de mi nombre, lamida por el vicio reiterado de ha pasado un caballero, ¡quién sabe por qué pasó!
Soy saliva amistosa. Construyo puentes que las arañas envidian. Desbrozo abismos. De boca en boca, de beso en beso; dientes cariados en donde anido para exhalar mis enseñanzas.
Esto no es una canción, por si ya están oyendo campanadas en sus órganos sexuales. Es mi llamado a escribir desde el silencio.
No todo es tan trágico mientras se mastican niños envueltos.
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Foto: Waclaw Wantuch.









3 Comentarios:
Lamia Lamur, como siempre, desde entonces, tus palabras tentadoras, pero me atrevo a decirte que ya es conocida tu sabiduría exhalada y tus silencios de palabras,y dejame decirte que no hay nada mas placentero que comer niño envuelto, es tan satisfactorio como encabalgar campanadas en los veros.
Espero que encuentres un cuerpo entero.
Un abrazo habitual en este abismo.
Sergio Astora
Ese jugueteo con las palabras al que habitualmente te entregas y que, en días como hoy, es más un forcejeo, seduce y atrapa a quien lo contempla. Son tus metáforas, el reto que esconde una lectura hecha entre líneas, tu misma forma de mantenerte en pie...
Adorable sultana, el silencio es un hermoso rincón en el que abrazar a un amigo.
Tras los dos lamientes caballeros, maestra lejana, diente cariado me quisiera.
Un abrazo en silencio.
Canariza.
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