Diálogo de tigres III
Luego de caminar por las extensas planicies de la escritura, los tigres llegan al río del silencio. Ahí se bañan y olvidan que están hechos de tiempo y de sangre. A sus pieles mojadas se adhiere la palabra ‘pez’. La tigresa puede nadar debajo del agua a gran velocidad; el tigre da brincos contra la corriente. Juegan a acariciar burbujas.
¿A quién le contaremos nuestra historia? –pregunta ella.
¿Cuál historia? – pregunta él.










5 Comentarios:
Bestial!!! Adhesión de palabras imprescindibles, caricias imposibles, la mano que escribe...
Un zarpazo necesario.
Y un besazocon abrazoso.
¡Esconde la mano, rápido, que yo quiero más historias tigresas! ;-P
Beso
Signos de tu noche son tus carnívoros apetitos.
Antes que las fauces encuentren tu mano lanza la palabra y tatua su lomo con otra raya.
Aqui espero.
Un abrazo vigilante.
Sergio Astorga
Me he despertado con las manos llenas de tarascadas. He debido soñar raro, es lo que he pensado. Por suerte no sangro mucho: sólo un poco de tinta azul, que aprovecho para dejar una estela en tu rincón y olvidarme este abrazo contra ti.
Dime algo, Dédalus: ¿Tu tinta azul es nocturna o diurna?
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