Diálogo de tigres VIII
os tigres pelean con ferocidad. Muerden, rasguñan, rugen. Llevan ocho horas de lomos erizados. Retroceden y embisten nuevamente. La tigresa tiene una herida abierta en el cuello; un amarillo espeso brota del ojo del tigre. Se juegan su octava vida. La danza continúa en el bosque que es de ellos, acotado por algunas traiciones, delimitado por mentiras, rayado con la tiza de un silencio que les llaga la soberbia.Caerás pronto, tigresa.
Caeremos los dos, tigre.
Al abismo de la carne.
Al misterio de la fuga.








4 Comentarios:
Tras un silencio que llaga la soberbia se hace imposible seguir disputando territorios. Qué grande eres, loba amiga, qué ganas tengo de abrazarme a tu cola.
Un beso.
Canariza
No soy grande, Canariza. Soy sólo la oreja de un tigre...
¿Te fijaste en los octosílabos de los diálogos?
besos
Y habrá noche en la caída
y el fulgor de dos zarpazos
darán sentido a la carne
como celo que se fuga.
Letra a letra como lengua caliente seguiré las rayas escrituras y comeré hambriento el salto que me quede.
Un abrazo mas danzante.
Sergio Astorga
"En sus colas llevan atada la cuerda de la escritura". Con esta imagen de cierre redondo me ha parecido que enlazabas la viñeta de la L con cola...
Más, queremos más. ;-P
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