Fugaz retorno


Por Jorge Enrique Adoum

La cocina estaba todavía salpicada
de harina y oraciones; la nodriza
arropaba al fantasma de la noche,
buscaba el itinerario de las naves
que trajeran de regreso a un vagabundo.

Habían enmohecido las imágenes, envejecido
el ruido. En las grandes tinajas
el eco de voces conocidas repetía
la cuenta del dinero. Se hablaba
de adulterios cercanos, de inversiones.

“Hay afuera un día de luz, de humana
paz y de manzanas. Hay canciones y avanza
una multitud que vive y crece. De ella
es el reino del futuro. El que sea digno
ahora merecerá ese día y será amado.
Yo sé qué hora es, cómo me llamo, a dónde
voy lleno de orgullo y de noticias.
Y no estaré mucho tiempo entre vosotros”.

No hubo sacrificio de vino o de cordero.
La madre, entre dos lágrimas severas,
me habló por mi bien, me indicó bondadosa
el buen camino, preguntó si tenía otro sombrero.
Mas mi hermano, el que solía fabricar delgadas
flautas para acompañar el canto de los sembradores
y que aún temía la dureza de la herencia
y la mirada del búho como un sacerdote,
no pudo dormir.

“Yo quiero merecer
el amor que tú has visto. ¿Cuándo
es la felicidad?”
“Mañana”.

Y corrimos, como dos fugitivos, hasta
la dura orilla donde se deshacían
las estrellas. Los pescadores nos hablaron
de victorias sucesivas en provincias cercanas.
Y nos mojó los pies una espuma del alba,
llena de raíces nuestras y de mundo.

De Notas del hijo pródigo, 1953.


N. de la E.
Tuve el privilegio de conocer a Jorge Enrique Adoum el año 1992, en el marco del Congreso Internacional de Escritores “Juntémonos en Chile”. Dio un recital de poesía maravilloso. Recuerdo perfectamente su voz y la cadencia de cada una de sus palabras.

El escritor argentino Isidoro Blaisten, también fallecido, escribió una anécdota el 2002:

En un congreso que se hizo en Chile en 1992, y que se llamaba "Juntémonos en Chile", el gran poeta ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, asediado por jóvenes y no tan jóvenes poetas que le tendían sus poemarios dedicados, les preguntó con su voz grave y despaciosa si sabían lo que había dicho Tito Monterroso. No lo sabían. "Poeta -dijo Adoum que había dicho Tito Monterroso-, no regales tu libro: tíralo tú mismo". (Latinoamérica: el humor de los poetas)

Ese congreso aún gira en mi memoria. No sólo conocí a Jorge y a Isidoro, sino que también a Roberto Fernández Retamar, Luis Britto García, Angélica Gorodischer, y a tanto/as otros/as más. 

La partida de Jorge Enrique Adoum me entristece mucho. Tenía una foto junto a él, pero se ha perdido.

                                           Con Luis Britto García
                    En el recital de Jorge E. Adoum. La foto es de Carlos Mellado.

1 Comentarios:

siempreconhistorias sábado, julio 04, 2009  

Descanse en paz. Los muertos alegrarán sus horas con sus charlas con Guayasamín.
Un beso a la bella poeta.
Canariza

Publicar un comentario

Page copy protected against web site content infringement by Copyscape CÍTAME

OJÍMETRO

http://www.wikio.es
Blogalaxia
eXTReMe Tracker
Creative Commons License Free Web Counters
Ranking de blogs

Map IP Address
Powered byIP2Location.com

  © Blogger template Webnolia by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP