El ladrón de almohadas


Me llamo Blas Femo y nací en Baluñé, pueblo perdido al final de mi desdicha. Siendo muy joven fui mataburros; luego, bandido de almohadas. Me gustaba besarlas, apretarlas bien con los dientes, dejar mi huella eriaza en los pespuntes. Huía con ellas por los campos y me escondía en los pajares para asistir a la llantina del “yo no fui”. Porque, para ser sincero, no era yo quien dejaba la estela gomosa de saliva en esos recodos de suavidad, no era yo quien apuñalaba con la diestra el carnaval de plumas, besando luego la levedad de cada una de ellas. Dentro de mí crecía una cosquilla, un deleite, un volcán que quemaba mi pudor. Las plumas volaban, subían, subían,  y eran como las mariposas que yo cazaba cuando chico y me las colocaba ahí para sentir su aleteo, el diminuto crepitar de sus antenas. Pero no era yo el que dormía después con las almohadas entre las piernas, los labios secos de placer y el deseo vaciado a tal punto que las estrellas no me faroleaban de pura vergüenza.

A lo lejos, sentía el ladrido ronco de los lebreles. Perseguían al otro. Sin embargo, tuve que correr junto a él para librarme de la justicia. Una vieja me cobijó por unos días. Ya estaba enterada del suceso. Has dejado insomne a todo el pueblo, me dijo. Si te pillan, ya sabes lo que va a pasar. Pero yo no sabía. La añosa dama se levantó los faldones y me mostró. La costura era horrible. También había sido ladrona de almohadas.

Vagué de comarca en comarca. Crucé ríos anchos como el amor de Juana, muchacha piadosa que bordó sus iniciales en los restos de mis amores marchitos. Las noches siempre fueron oscuras; no hubo chimutrí para mí y sí fatiga. Nunca me encontraron para coser al otro. Coserlo con lezna de carpintero, allá en el abajo de las tripas.

Lloro de vez en cuando sobre las almohadas. Por ellos, los que no duermen. Yo, que soy analfabeto, he podido leer sus sueños de ojos parados, y en todos está el otro babeando sus mínimas historias.
***

Dibujo de François Desprez.




4 Comentarios:

Gemma sábado, agosto 22, 2009  

Fabulosa historia, ésta de "Blas Femo"...
No sólo me ha gustado mucho la imagen (la de Desprez aparte) de tener que coserle al otro en el vientre; sino la huida desaforada que debe emprender este condenado por causa del otro...
Esos ecos como de bestiario le favorecen mucho además. Abrazos (espero que estés mejor de tu resfriado).

siempreconhistorias domingo, agosto 23, 2009  

Gemma ya lo dijo todo demasiado bien para añadidos. Eres una maestra de la narración siempre.
Un beso grandote.
Cuídate.

sergio astorga jueves, agosto 27, 2009  

Tengo tres días cocido este texto en mi almohada, ¿será su cadencia, su erótico otro, que es el mismo; será que me trasciende y no puedo comentar, será que tengo zurcido el vientre con cáñamo de un mal sueño?
Yo también lloro por tener el ojo tieso.
Voy a buscarte Blas Femo.

Un abrazo admirado.
Sergio Astorga

Abol viernes, agosto 28, 2009  

Pos que ahoritita me voy a comer elotes y a ver volar a las chachalacas, mis carnales.

Mis respetos
Blas Femo

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