Fábula triste
Un día, el tigre decide borrar sus huellas. En vez de avanzar, retrocede hacia el agua donde las palabras no pueden decir. Y ahí permanece, tiritando de frío, solo en su mudez, sin saber que el lobo lo ha estado acechando desde siempre, riéndose de sus actos, de su pretendida rebeldía. Para que el tigre no muera, el lobo le ofrece una serenata de aullidos. Pero el rayado no se inmuta.
-Eres historia –le dice el lobo antes de internarse en el bosque y desaparecer sin alterar el canto de los pájaros.





5 Comentarios:
Hay un instinto feroz en la escritura, Lupus y Tigris intercambiando alientos y aniquilándose destinos.
Hay una pluma en todo esto, y los pájaros lo saben y la reconocen como propia.
El rugido se sofoca en el aullido, fábula de todo comienzo.
Un abrazo fijo, fiero.
Sergio Astorga
*Gracias por aceptar mi travesura.
Desde el agua renacerán las palabras en una historia invertida y el lobo trinará feliz el lenguaje que nunca aprehenderemos.
Un beso.
Muy bello todo lo que te he leído.
¿Ese lobo sabrá que también aullan para él?
Un saludo
Ese lobo feroz se parece más de lo que se cree al tigre enmudecido. Basta ver la foto para reconocerlo. ;-)
Alma de tigre, sin duda.
Besos
¡Qué comentarios me han escrito! Cada uno de ellos es otro cuento, otra puerta que se abre. Así debe ser toda la literatura.
Más que emocionada,
L.
P.S.: Entre axolotls nos entendemos, Acuarelista de Los Álamos. Me siento muy honrada.
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