Sueño y vigilia del alacrán
El alacrán se ha enamorado del sapo ahora que él ya no está. Y como si fuera poco, sueña con el aguijón del amor clavado entremedio de sus ojos.
Cuando el alacrán llega al punto Z del sueño, la nostalgia comienza a ahogarlo. Su error es inconmensurable. Ha envenenado a quien más quiere.
Perdóname, belleza saltarina –implora, tragando el barro espumoso de las algias.
Se oye la voz del sapo desde la zona A, la más lejana e inalcanzable:
-Perdonar es divino, traidor. Y yo nado sin agua. Soy más sapo que nunca.
Es aquí que el alacrán despierta, bañado en sudor. Se siente extraño. Va al espejo. Está verde, tiene el buche inflado. Croa.
Muere del susto.
***
Dibujo: François Desprez.





3 Comentarios:
Me gusta este surrealismo angustioso. Te felicito. Saludos cordiales.
Desde un punto X los cambios de reinos o de estados son tan apetecibles como mortales.
La ventaja de un lector asustado es que puede releer y los sudores no lo consumen.
La saga del aguijón o del amor, me atrapa. Me croa,
Un abrazo estancado.
Sergio Astorga
Lo único que hago es releer poemas de Vallejo, Alberti, Lorca, Machado, Teillier; cuentos de Rulfo, Cortázar, María Luisa Bombal. Y los sudores me consumen..., aún.
Saludos a Romana.
Abroxolt
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