Visita de estilo
Después de un tiempo prudente, los tigres deciden visitar al sapo y al alacrán, encerrados en un águila, cuya jaula ha salido a buscar fortuna (*). Como es natural, el águila ya no soporta las peleas, ironías y malas palabras. Está en la mitad de una arcada cuando los tigres se presentan.
Has debido comer algo en mal estado –dice la tigresa.
Quizás un conejo podrido o los pelos de una hiena coja –acota el tigre.
¡Qué va! –responde la majestuosa, al borde del vómito.
El ave abre el pico e intenta nuevamente devolverlos, pero ellos se niegan a salir.
-No queremos irnos de aquí. ¿Puedes hacernos el favor de no regurgitarnos? –gritan a dúo los invitados de piedra.
Venimos desde muy lejos –dice el tigre.
Los extrañábamos –susurra la tigresa, mirando fijamente a su compañero.
Se produce un silencio; luego, un cuchicheo.
Hemos decidido salir por abajo – carraspea el sapo.
El águila chilla: -¡No. Imposible!
-Estamos a centímetros de la salida de emergencia. Saludamos a los tigres y después volvemos por la entrada principal –pincha el alacrán.
Los tigres deciden colaborar: -Doña, sea buenita, agáchese un poco para facilitarnos las cosas.
-Qué atroz, qué humillante. Pero no se crean que entrarán en mí otra vez –grazna la rapiñera.
El gran gato aspira y aspira hasta que el sapo y el alacrán logran ir directo a sus fauces. Por mientras, la tigresa se entretiene en desplumar rápidamente a la reina del aire.
-Supper's ready, tiger cub –ronronea la felina, ataviada con collar de plumas.
-¿Anca o pinza? –pregunta el colmilludo, vestido de elegante camiseta negra.
-De segundo. Primero comeré garras. Deben estar tan crujientes.
La domadora llega cuando los tigres duermen.
Lo que viene a continuación puede herir susceptibilidades.
(*) Aquí juego con el aforismo de Kafka: “Una jaula salió en busca de un pájaro”.










2 Comentarios:
Después de tan suculento festín gastronómico entre reinos, mi plato sale a buscar apetito.
La domadora, no soy susceptible, espero que no intente recuperar los manjares con métodos asfixiantes.
Un abrazo de sobre mesa.
Sergio Astorga
Hermoso! Poderoso!...cariños.
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