El dolor
Verán, las bromas son la antesala de las desgracias. Todas estas escrituras en donde la risa se transforma en pesadilla; no en una de despertar sudado, sino todo lo contrario: convengamos en que el mal sueño es la palabra. No hay nada que descifrar; para qué buscar significados en el agua transparente, esa que bebemos todos los días, un poco cansados, trasnochados, apurando el cigarrillo para prender otro.
Es cierto que ‘se’ camina, que ‘se’ ven cosas. Cosas. No personas. Cosas. Objetos que te sonríen cuando el sol es una bola a punto de fugarse. Hay algo ominoso que ‘se’ deposita en la boca cuando sucede un caminar lento, unos pasos que quieren ir pero no van; ya saben, los zapatos ‘se’ desplazan. ‘Se’. Y como en una película clase B, aparece la luna, y la noche, te preguntas, es una secuencia de imágenes a medio hacer. Preguntas. Nada es fácil. Esta escritura no es símil ni metonimia. Es escritura. Para qué mancillarla con un adjetivo.
Así ‘se’ camina: en el ripio.
El resto, es fácilmente olvidable.




3 Comentarios:
Callo.
Beso.
Yo también, querida, yo también.
‘Se’ comenta como si ‘se’ supiera’.
Yo debía seguir su ejemplo, pero me gusta el dolor de escribir, así sin adjetivos.
Mejor me callo.
Sergio Astorga
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