Cuenta regresiva



39
Aquí estoy, escribiendo un texto de 39 palabras, y no se me ocurre nada. La tesis espera, llevo sólo 39.000 palabras sobre la minificción en el cono sur. Mi profesor guía dice que debo apurarme, que los plazos vencen.

38
La escritura es una actividad que tiene 38 pasos. No los voy a enumerar aquí. Sería tedioso decir que vivo en la parte escondida del iceberg, recreando historias profundas y saliendo a flote para jugar con las focas.

37
Basta. Cállate. 37 veces te dije que lo nuestro era imposible. Recuerda cuando te inventé y eras un personaje más en la historia de mi vida. No puedes decirme que soy yo la que no existe. ¿Escuchas?

36
En 36 minutos más tendré lista esta minificción que trata sobre una mujer que creía que escribiendo largas cartas sin ningún adjetivo calificativo podría obtener el amor de un hombre bueno, generoso, muy buenmozo y analfabeto.

35
A los 35 años decidió escribir los haikús más bellos del mundo. Fue traducida a 35 idiomas. Fue famosa, rica, tuvo 35 amantes, entre ellos el lejano Matsuo Basho. Murió sola, censurada y sin sílabas.

34
34 campanadas sonaron el día de su funeral. Pero ella quiso más. Salió del ataúd, trepó el campanario a vista y paciencia de todos los que la lloraban, y comenzó el talán talán interminable.

33
Era la edad de Cristo cuando murió en la cruz, en compañía de Magdalena, previamente lapidada, y junto a María, sin pecado concebida, previamente preñada de historias bíblicas que hablan de milagros. Amén.

32
La novela tenía sólo 32 páginas. Una estafa, dado el precio altísimo del libro, titulado, con una pedantería insoportable, Obras completas, mal cocido y con 32 herratas que procedo a marcar ahora.

31
Vamos, es un monosílabo. Escribirás 31 veces: es un monosílabo. Ten fe, querido fantasma, pronto aprenderás a asustar como es debido y a no vagar como hiato en pena.

30
¿Ves lo que has hecho? Devélvemela, no pedo vivir sin ella. Deja de picotear la pantalla como si feras un bho. Eres n fantasma rebelde. Llevo treinta siglos sin alas.

29
Claro, creen que es cosa de sentarse y escribir y detenerse en la hora veintinueve, que es, como ustedes debieran saber, el tiempo preciso para dar cuerda al reloj.

28
¿Yo? Prefiero nadar  y hacer cabriolas en el mar caribeño, con aguas saladas a veintiocho grados celsius y al Capitán Ahab arriándome más allá de toda historia verosímil.

27
Tengo veintisiete amigos. Todos escritores. Uno de ellos, Sergio Gaut vel Hartman, me insta a la cuenta regresiva, y yo no escribo: preparo un salto de palabras.

26
Porque tú no escribes, comienzo a palidecer, se me va la vida poco a poco, sólo veintiséis exhalaciones por página, pierdo consistencia. Ayúdame a ser, lector.

25
Porque tú escribes, recibo veinticinco oximorones horrendos. Si sumamos los anacolutos y las metonimias a los encabalgamientos, nunca te darán el premio que anhelas: yo.

24
Queda poco, Alonso, sólo veinticuatro metros y llegarás a la meta. Continúa a buen galope y cuando ganes la carrera no relinches, por favor.

23
Me dijo que a las veintitrés en Phantom, pero ya son las veinticuatro y no aparece. Afuera llueve torrencialmente. Es mi quinto vodka.

22
Como el bolero de José Feliciano, necesito una copa rota para hacerme veintidós tajos en la cara. Lo hago por amor.
¡Mozo!

21
Dicen que el número veintiuno trae buena suerte. Con un par de ases me conformo. El resto está en la manga.

20
A los veinte años, Escritura me doblegaba. Vivía para ella. Ahora, la tirana soy yo: la ejecuto cuando es necesario.

19
Diecinueve pétalos deshojados y cuatro moscas cazadas y él no me quiere. Es lo peor de ser planta carnívora.

18
Lorca murió a las cinco de la tarde, a las cinco en punto lo inmortalizaron con dieciocho balazos.

17
Volver a los diecisiete, después de vivir un siglo. Eso lo dijo Violeta. Yo no vuelvo más.

16
Sweet sixteen, dijo la añosa dama, bailando el rock n’ roll arriba de su tumba. Yeah!

15
Tras la paletada, nadie dijo nada. A los quince, yo me suicidaba con este verso.

14
Era un tiempo de Bécquer, y las pupilas se dilataban de tanta cannabis catorceañera.

13
Punto final para el mito del número trece. ¿No ven que es impar…?

12
Eran las doce de la noche; la puerta rechinó como es debido.

11
El cartero sangriento tocó dos veces. Abrí. Recibí once rosas rojas.

10
Beso tu boca y diez veces me arrepiento, maldito dragón.

9
Queda poco, dijo el nueve a la hora nona.

8
A todo abismo le gusta caer en octosílabos.

7
El siete fue seducido por una docena.

6
Seis, seis, seis, balbuceó el diablo.

5
Cinco operaciones a escritura abierta.

4
Tengo cuatro ojos. Muerdo.

3
Trinidad de soledades.

2
Lengua bífida.

1
Borges.

0. Los amigos de Cero


***

Originalmente publicado en Ráfagas y parpadeos.


Foto: Juan Yanes.

2 Comentarios:

sergio astorga martes, diciembre 29, 2009  

No podré escribir los 39 comentarios por falta de cacumen, te dejo el último: ¡BRAVO!

Abrazos dos.
Sergio Astorga

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