Lamento de la piedra
Qué curioso es ver al viento en su transparencia de pelo revuelto. Y qué inquietante esta inmovilidad inquebrantable frente al mar convulso, y las agujas de agua fatigándome, los pequeños crustáceos cerca de mí, arriba de mí, silenciosos y activos. Qué decir de las gaviotas graznando asesinatos: me abraza la sangre que poco a poco se evapora. El pañuelo voló hace mucho.
Y por ser piedra, lloro.









2 Comentarios:
Precioso homenaje, Lilian.
Un beso
Antes de todo y después de todo el lamento de piedra es el único testigo honrado.
Abrazo mudo, casi yerto.
Sergio Astorga
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