Y cuando despertó, Dios le dijo: «Quiero que estés en el pesebre». Entonces, el dinosaurio fue y se acomodó como pudo entre la vaca y el burro. El Niño nunca más olvidó esa bucólica escena.
Lilian, la anécdota (en facebook) que cuentas desquebraja mi antiguo argumento. Reconstruyo, no hay como una cándida mano para darle al signo una voltereta literaria. Con tal cantidad de combinaciones de significado que se antoja meterle mano.
Un abrazo rodeado de otros bueyes (entiéndase fauna diversa) Sergio Astorga
2 Comentarios:
Gracias maestra, imposible el olvido.
Beso a punto del regreeso que me duele y deseo.
Lilian, la anécdota (en facebook) que cuentas desquebraja mi antiguo argumento.
Reconstruyo, no hay como una cándida mano para darle al signo una voltereta literaria. Con tal cantidad de combinaciones de significado que se antoja meterle mano.
Un abrazo rodeado de otros bueyes (entiéndase fauna diversa)
Sergio Astorga
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