Tigre y fábola
Érase una vez una escena repetida: alguien ama y pregunta. Alguien que lee cuerpos y pregunta. Alguien que imita un rugido sin historia.
Sólo será una des-esperada que busca y de tanto tigrar cae en esos huecos que produce la voz: un tiempo enorme y fugitivo en su espiral.
¿Fue sólo un nombre brutal, una sonrisa que el viento llevó a la copa de los árboles, una palabra indecible?
Érase una vez un tigre y una fábola. Ella lo llamaba; él, escribía en la tierra. Y ella llegaba para que la lluvia borrara el mensaje. Entonces, la fábola gritaba y se embarraba, gritaba la loca maldita arrancándose los caballos que galopaban en su cabeza. Un dolor tras otro en aquel gesto inmediato.
¿Dónde estás, cachorro?, parecía decir ella, con el cariño tan propio de las fábolas. Pero, en el fondo, muy adentro, lastimaba su sangre con baladas pasadas de moda. Y el tigre mudo lo sabía. Por eso cazaba su sombra con una red para lepidópteros.
Esta así y comienza fábu
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Foto: Tomasz Pluciennik.









7 Comentarios:
Ah....me encanta el juego de palabras de tu texto....maravilloso!!!!
tigrar
Genial!
Deliciosa lectura de domingo!
Gracias, Lena.
Fabulosa fábola la que tigra (y ama y pregunta) en tu micro. ;-)
Besos, Lilian
"Arrancándose los caballos que galopaban en su cabeza". Lilian. Eres tremenda. Eres la domadora absoluta de tigres que enmudecen para dejar paso a tus palabras. Eres maravillosa.
Y beso.
Los tigres dan para rato.
Gracias, queridas amigas.
Bezzos,
L.
Antes que el reino tuviera antemuros, ya la garra fábolaba contra el sol y contra el viento.
También hay un amarillo desolado que toma cuerpo, que se tigra y, la ofrenda cotidiana es ceniza en tu árbol de palabras.
El abrazo que pienso, fába.
Sergio Astorga
Faba, mejor, Sergio. Las fabas (habas tiernas y tigradas)me encantan. Con jugo de limón, cebollita picada y amortiguada con sal y azúcar.
Un abrazo.
L.
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