Fábula feliz
Lejos del arca y las aguas primordiales, Tigre se encuentra con Fábola. Se miran largamente hasta que las pestañas trenzan esta historia. Respiran. Huelen. El tiempo es ese mismo instante y vuelve al encuentro, por el placer de repetirse.
Tigre y Fábola llevan cascabeles al cuello: ahí viven las palabras, atrapadas, pero felices.
-Esto me incomoda –dice Fábola, estirando su mentón.
Bastan el brillo de un incisivo y un chasquido de lengua para que los collares de la memoria caigan al suelo, desgranándose.
-Ahora podemos despedirnos sin el peso de la literatura –declara Tigre, sacudiendo sus rayas que rebotan hasta hundirse en la tierra.
-¿Qué es la literatura? –pregunta Fábola, mientras desaparece con la mejor de sus sonrisas.
Foto: F. de Ridder.
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7 Comentarios:
Un auténtico cuento de hadas. Qué preciosidad de narración de principio a fin, Lilian. Qué bellas imágenes trenzadas. Grabé en mi historia los collares de memoria desgranándose.
¡Impresionante!
Beso.
Voy a intentar sacudirme las rayas de mi camisa. ;-)
Un abrazo fuerte
Canariza: La sonrisa de Fábola es la misma del gato de Cheshire.
Gemma: Yo le devolví las rayas al tigre y, agradecido, me dio su más preciado tesoro...
Cuento exquisito de autora extraordinaria.
Bellísimo y desconcertante, como todos tus relatos, que ofrecen un punto de vista muy original. Espero que estés bien, lilian. Un abrazo.
Alentadoras palabras, Antonio e Isabel. Mil gracias.
Un abrazote.
Agazapado en mi propia tinta, el nudo ciego se desata.
Es posible que en tu collar, la misma raya amarilla del instante sea el encuentro feliz de tus historias.
Desgarrado quedo, pero cómodo.
Abrazos ya sin peso.
Sergio Astorga
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