Llave
{ con esta llave abrirás la puerta de mi casa su forma es extraña no te asustes cuando debas introducirla en la abridura no te inquietes cuando no haya puerta pues nunca hubo un cierre eficaz pasa entonces siéntete cómodo y huele las postrimerías del silencio (la cafetera humea el pan se entibia en el horno los terrones de azúcar están un poco deshechos al fondo a la izquierda) no mires de un lado a otro para preguntar si ‘hay alguien aquí’ debo aclarar que el suelo que tus pies pisan es un allá y que estas indicaciones redactadas en el preciso momento del ahora las escribiste tú bañado de un pasado arenoso (¿recuerdas tu risa tan alta caminando por el bosque? yo iba de tu mano ¿lo recuerdas? corre que corre detrás de los árboles y arriba de ellos también pasaron nubes por supuesto grandes algodones de llanto contenido te di las llaves de mi casa no fuera a ser que uno de los dos se perdiera) con esta llave pequeña podrás acceder a la caja de madera gírala suave hasta que tintinee el entusiasmo reconocerás tu letra y leerás las cartas casi rotas por los dobleces el papel se habrá desteñido si te acercas a la ventana no toques el visillo alguien puede notar que en la casa hay movimiento mejor quédate sentado sobre la cama cómo cruje ¿no? a veces vengo a recostarme me doy vueltas y vueltas (corro de tu mano con la risa tan alta hasta que los dos caemos y por unos segundos continúa el zumbido de las balas que muere en la sordera misma del eco) vueltas y vueltas sin cerrar los ojos pero las llaves las tienes tú es un alivio }









2 Comentarios:
"...te di las llaves de mi casa no fuera a ser que uno de los dos se perdiera".
A veces, la felicidad consiste en recorrer el futuro desde la proyección de un deseo...
Besos, Domadora
Entrar salir, a dónde, por dónde? La llave son las palabras, no estas que miras, las otras, las que te suenan en el bolso de tu memoria: las que cultivas en tu huerto, no ese de espinos no, el otro que alumbras con tu sueño que llega desde tu espejo. Esta manera de decir tan tuya, tan de tu voz antigua, me hace sentir que entro y salgo nuevo y viejo, que piso un suelo de palabras y que entro no se dónde y me gusta quedarme dentro.
Tú tienes la llave siempre. Yo solo entro.
Abrazo de lector invasor.
Sergio Astorga
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