Cuerpos
Mi cuerpo no se cansa del tuyo, querido trashumante; va contigo por los senderos del silencio y del grito, de la palabra llena de significados: hueso blanco en piedra blanca.
Mi cuerpo no cierra su puerta de piel fantasiosa; es el peldaño que lleva al altar de los sacrificios, el alimento para los caídos, los de abajo, los sin boca.
La nomadía nos sustenta, cuerpo otro y cuerpo yo. Nos sostiene con el peso de los siglos.
Alguna vez escribí; alguna vez estampé mi corazón en el ideario de los esperanzados, aquellos que siguen caminando sin piernas, en la lepra del hambre, en la sonrisa franca que desea una historia de todos.
Mi cuerpo no se cansa del tuyo; somos dos y no nos conocemos. Ya hemos cruzado el umbral del amor que mata, del amor que duele en la fatiga, del amor a golpe de vacío.
Cuerpo mío: sigue.
Cuerpo tuyo: no te detengas.
Hablemos de la aventura extraña de ser.
Siéntate a mi lado en la silla desvencijada.
Mira, aquí están mis ganas: moriría por ellas.
1 de mayo, a las cinco en punto.








3 Comentarios:
Los sin boca,los de abajo.
Aquí te dejo mis ganas, querida Loba, para sentarme a tu lado.
En la distancia de los cuerpos, cuánta anomalía?
Las presencias en el tiempo, cuánto olvido?
Tu palabra toma cuerpo.
Siempre cuerpo.
Abrazos lejanos.
Sergio Astorga
El amor a golpe de vacío. Me ha fascinado esa imagen.
Y felicidades por esa traducción al minotauro durmiente.
Un saludo.
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