Escenas de la vida postmoderna
Agonizante de nostalgia y tan tremendamente solo, el fantasma decide matarse. Va a la cocina, constata filos y largos. El de acero portugués parece ser el mejor. Se mira en él y ve el trágico hecho: un hombre con siete puñaladas en la espalda, tirado en el suelo, respirando apenas, y a la bella mujer de pelo negro, cuchillo en mano, diciéndole: lo hice por amor.
Por amor, entonces, el fantasma se perdona la vida.








3 Comentarios:
Excelente, Lilian! Me encantó.
He entrado aquí porque un mosquito se ha posado en la pantalla de mi teléfono...lo siento. Echaré un vistazo. [el mosquito ha muerto, lo he chafado]
Brillante. Me encanta la decisión del fantasma. Y el relato todo, por supuesto.
Besozos.
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