Fábula eficaz
Tigre pasea por los costados de Fábola, recogida en caracol y silencio.
-Manifiesta tu razón de ser, Fábola mía- inquiere él.
Dentro de los habituales abismos, una palabra que es río navegable. Ella no dice nada, no se mueve del lugar asignado. Y así pasa el tiempo. Tigre se queda junto a ella. Y pasan años, siglos, milenios. Y Fábola no habla.
-¿De qué me sirven estos ojos? ¿Quién se atreve a pronunciar el amor antes que el cuchillo? –se pregunta la escritora frente al texto inconcluso, agonizante y tan tremendamente solo.








2 Comentarios:
Toma los míos, escritora amado, arráncame los ojos como en las coplas y continúa el texto vital que desangras.
Me matan las nervios, Lilian,
Todos los besos,
tu canariza.
"¿Quién se atreve a pronunciar el amor antes que el cuchillo?"
Tras pasar Tigre siglos, milenios junto a ella, no hay duda de que Tigre comparte con la autora esa misma soledad agonizante de Fabola.
Un besazo
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