La huida de la piel
Erase una vez una mujer con la piel hecha lástima. Había vivido. Y había amado. Cada estría tenía un nombre y cada nombre era una historia.
¡Loca, loca! -le gritaban, y ella seguía caminando, tacones altos, cloc cloc, equilibrando su piel que ya huía desesperada por la boca de los transeúntes. Empecinada en el coqueteo, les enseñaba el borde más lejano de sus pechos y las pantorrillas por donde había bailado la sangre.
Alguien –una sombra- puso fin al espectáculo. La mujer, ahora, era sólo una desollada.









6 Comentarios:
"Empecinada en el coqueteo, les enseñaba el borde más lejano de sus pechos y las pantorrillas por donde había bailado la sangre." Estupendo retrato con dos pinceladas certeras.
Me gustó mucho.
Un abrazo
Es un relato con muchas imágenes. Me gusta Lilian!
Saludos!
Muchas gracias, Jesús y Claudia.
Cuando la belleza termina, ¿acaba todo?
La coquetería nunca desiste. ¿Lo sabe la sombra?
En el recuerdo de algunos hombres hay estrías enamoradas. ¿Habrá?
Abrazo que huye. ¿Degollado?
Sergio Astorga
Querida Lilian domadora de palabras, quiso el azar que me rige que te leyera escuchando a Pasión Vega en su Flaca de Amor. Con pulgas de desengaño te digo que queda piel para nuevas heridas y sangre para bailarlas. Y te digo, porque lo creo, que eres una escritora espectacular y una mujer bellísima.
Y te mando besos volados sobre los océanos.
Y te espero,
Canariza
Hermoso relato, corto pero muy intenso.
Publicar un comentario