Monstrua II
Pura subjetividad yo era en la sintaxis imposible del olvido; me miraban con asco, o con lástima. Nunca pude distinguir aquellos ojos donde el artificio se posaba como un cuervo, graznando la imperiosa categorización del espíritu.
Se borraban los epígrafes dada mi condición de huérfana: no tenía de dónde asirme porque toda yo era un mango, asa del destino, gancho puntiagudo; y así continuaba mi cuerpo elaborando estratagemas para no morir colgada, sujeto mi cuello a la soga que, aferrada al clamor de las panderetas, oprimía mis sueños con alevosía.
Me mataron: por mostrarme en la vía pública.
Sólo era una estatua con hilachas de sentimientos.








3 Comentarios:
hay piedras que nos superan en dulzura.
Hay piedras que no quieren ser piedras, sino voz y agua.
Gracias, Gonzalo.
Bestial, querida Lilian. No puedo hablar. De nada me sirvió tanta palabrería.
Gracias por todo,
Publicar un comentario