«Diálogo de tigres»: el rugido de la extrañeza

Por Lilian Elphick

Muy buenas tardes, queridos/as amigos y amigas. Estoy muy agradecida de que me acompañen hoy día. Cristian Cottet ha hecho posible mi tercer libro de microcuentos, Diálogo de tigres. Asimismo, Sergio Astorga, artista mexicano radicado en Porto, Portugal, generosamente ha creado el dibujo de portada. Conmigo están Diego Muñoz y José Luis Fernández, colegas y amigos, con vasta experiencia en recorrer los caminos laberínticos de la minificción. También, está mi familia quien me apoya y me prodiga un cariño infinito. Para ellos, también va mi gratitud.

L. escribe
Estas conversaciones y fábulas fueron escritas en la misma época en que trazaba Bellas de sangre contraria, presentado aquí hace dos años y bajo la protección de las musas. Las chicas griegas, tan feministas y navajeras, le dieron cabida a unas historias que hasta para mí eran extrañas. No puedo determinar el momento en que los personajes Tigre y Fábola se desprendieron de mi retina para convertirse en escritura. Quizás aparecieron por un afán lúdico y mi deseo –sin duda, perverso- de transgredir el itinerario de la fábula clásica. Historias de animales, sí, pero sin moraleja ni nada que se parezca a una conclusión; es decir, textos que carecen del consabido final, feliz o no. Esta apertura se enlaza directamente con el modo que tengo de concebir, no sólo el microcuento, sino la literatura en general. Cortázar decía que literatura y vida son similares[1], aunque este entrañable autor gustaba de escribir desde la zona existencial llamada intersticio o el lugar entre. Así, él pudo pasar de una realidad “a” a una realidad “b”, de ida y de vuelta, varias veces.  Ya quisiera vivir yo en esa zona del ojo lúcido y poder escribir siempre desde lo profundo. Pero, tanto ustedes como yo lo sabemos, la vida no nos muestra una carta marcada. Hay cosas que pasan todos los días: la vida te come; la escritura te devora, pero te libera.

Mamá y Natalia en primera fila
En Diálogo de tigres quise dar cuenta del proceso de escritura en sí mismo, que significa una instancia de búsqueda. No sé si lo logré bajo el armazón de la anécdota y la metáfora que contiene cada texto. Es difícil escribir, más aún, ingresar en el territorio del microcuento. Francisca Noguerol, catedrática española, asevera que una característica fundamental de este género indomable es el silencio[2]. Escribir, entonces, desde y para el silencio. Y de la mano del silencio vienen la parodia, el pastiche y, por supuesto, la condensación. Se trata de no decir, y dejar que el lector participe activamente en el armado del puzzle.

Susana Sánchez, Alfredo Corrales, Chivy Guajardo, Diego Muñoz, Roger Texier y Gabriela Aguilera
Imagino lo que debe estar diciendo mi personaje Fábola en estos instantes: “Qué densa la escritora. No le entiendo ni jota.” Mientras que Tigre daría media vuelta y se marcharía sin expresar palabra alguna. A lo lejos, rugiría: “La literatura soy yo”.

Así son estos personajes: pura palabra engranada en el mundo de la ficción, un diálogo espejeante entre ellos mismos y yo, preguntas que no tienen respuestas, puertas abiertas ante la extrañeza y el juego. He aquí a los tigres.

***
Presentación de Diálogo de Tigres. 28 de septiembre de 2011, Museo Histórico Nacional Benjamín Vicuña Mackenna, Santiago de Chile.



[1] Cortázar, Julio. La vuelta al día en ochenta mundos. México, D.F.:Siglo Veintiuno, 1968.

[2] “Creo que el silencio es ingrediente indispensable de la minificción. Los grandes textos breves se hacen restando "con el canto de la goma de borrar", como señaló acertadamente Enrique Lihn-, y no sumando, pues sus autores son plenamente conscientes de que sólo atendiendo a los huecos se puede apreciar en toda su fuerza el mensaje del texto. De ahí la importancia en los mismos de la sintaxis -no pueden ser dichos sino como han sido escritos- y de las propias palabras”. Breve entrevista a Francisca Noguerol.
 En:

5 Comentarios:

sergio astorga jueves, septiembre 29, 2011  

Lilian, desde el silencio, con el silencio, recibe un abrazo denso.
Sergio Astorga

Abol jueves, septiembre 29, 2011  

Gracias, querido amigo. Ya sabes que te estoy eternamente agradecida.

Abrazo aullador,
L.

sergio astorga jueves, septiembre 29, 2011  

Me gusta la eternidad, distrae mi finitud.
Es un placer, lo sabes.

Abrazo aullado.
Sergio Astorga

Gemma sábado, octubre 01, 2011  

Estupenda autopresentación.
Un abrazo grande

Izaskun,  lunes, octubre 03, 2011  

shhhhhhhhhhhhh. No es él, pese a su linda cola, eres tú, querida escritora capaz de ver, decir y sentir, la literata.

Abrazos felinos,
canariza

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