El envés del amor
Te recuerdo caminando bajo la lluvia, tan alto y
tan solo, la calle con esa luz de penumbra apenas tibia, borrosa. Te recuerdo
horas antes amándome con la escritura de tu cuerpo. Las palabras iban y venían
presurosas a enfrentarse con caricias y rasguños. Y el tiempo era sólo una risa, un jadeo, un
gemido, el abrazo de las sábanas. Recuerdo tus ojos de verde impreciso
penetrando en los míos.
Queríamos –y tú lo sabes bien- que nada se interpusiera en nuestra ruta de deseo, por eso las cartas, esa pequeña salvación hecha de lenguaje, el punto de encuentro en la esquina de nuestra imaginación desbordada. Por eso tu silencio, a veces, y el mío, retenido con horquillas.
Estábamos en la cima y desde allí mirábamos el mundo. Tantos relatos cayeron al precipicio de lo imposible.
Nunca hubo un final para nosotros. Quedamos suspendidos en tu lluvia y en mi sintaxis.
Fuimos el látigo y el olvido.








1 Comentarios:
“Amor perdido, hoy me convenzo que nunca fuiste mío, ni yo para ti” escucho en la radio. El envés tiene una sintaxis que descubrimos un poco tarde. Habitaciones sin retorno y cancioneros encontrados.
Abrazos que se olvidaran.
Sergio Astorga
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