El crujido de la seda V
Dos harapientos conversan en una
esquina. El gentío repleta la gran
avenida. Hay luces multicolores, música,
pantallas gigantes, serpentinas. Un animador vestido de esmoquin avisa que sólo
quedan tres minutos. Todos gritan y alzan sus botellas de champaña.
-Por aquí debe andar Godoy.
-Mira, ahí está.
-¿Dónde?
-Ése de ahí, ése. El que le está
mirando las tetas a la rubia. El de gorro frigio.
-¿Gorro qué?
-¡Ja! ¡Me crees todo lo que digo!
-Claro que te creo. Si el jetón nos
pilla...
- Y si nos pilla, ¿qué? Me cansé de
andar arrancando.
-Eres huevón al cuadrado. Te dije que
botaras el pañuelo, pero no, tenías que guardarlo como si fuera una joya. Deshazte
de él antes de que termine este año.
-Ni cagando. Es mío, mío, mío. Me hace
dormir, me abriga, me protege. Y cruje cuando tiene que crujir.
-En todo caso, dicen que el mundo se va
a acabar y si el mundo se acaba, Godoy también.
-Y nosotros. Aunque me imagino que si
escondo bien el pañuelo puede resistir la peste y los bombazos.
-Tonto. Es lo primero que se va a
quemar. Y yo voy a estar feliz porque ese trapo nos ha traído puras desgracias.
-Ya, cállate. Falta poco.
-¿Nos darán algo esta noche?
-No.
-Otro año, compadre.
- Otro.
***








1 Comentarios:
- Todos queremos otro año.
- ¿Para qué?
- Para seguir crujiendo.
- Yo no tengo seda.
- Da igual.
Abrazo sin pintas.
Sergio Astorga
Publicar un comentario