¡Ah,no!

Por Lilian Elphick

Tres integrantes de la compañía teatral Los hijos de la china buscan casa. Tres mujeres jóvenes, actrices de la Universidad de Chile. Revisan el diario, internet y otros medios. Precios altos para espacios pequeños, ratoneras estudiantiles, dormitorios en donde no cabe la cama, cocinas de un metro cuadrado, vista a los ladrillos de otro edificio, calefón que explota, tendido eléctrico del año 60, con tapones de cerámica

D. agenda una cita para ir a ver un departamento.  Con 35 grados de calor toma el metro y llega a un barrio del gran Santiago. Toca el timbre. Por el intercomunicador la atiende “una señora”.  ¿Sí? Soy D., vengo a ver el departamento.  Antes de abrirle, madame pregunta: ¿Qué es lo que hace? Soy actriz, dice ella, sin titubear.  La puerta no se abre ni se abrirá jamás. ¿Ah, no!, brama. ¡Actriz! ¡Con personas como ustedes, no! , como si D. fuera una chica de vida fácil, una parrandera, una casquivana, lacra social, peste, plaga, un atentado contra la moral y las buenas costumbres. Por último, una muerta de hambre.

La puerta no se abre. D. no ha tenido el derecho a ver el departamento, ofrecido en alquiler, sólo por tener la profesión de actriz. Discriminación absoluta.  Así se trata al artista en Chile.

Sé de lo que hablo porque soy una persona como ellas. Muchas veces me he topado con gente que cree que vivo sumergida en el mundo de la bohemia. Es el estereotipo del escritor/a borrachín/a, droguete, que no llega a dormir y que mal vive a costa de otros, garrapata literaria de dientes sucios.

O el clásico: ¿Eres escritora de cuentos de niños? Como si el solo hecho de ser mujer me llevara a los infantes, ineluctablemente. Por años preferí responder que era dueña de casa y no escritora, para no tener que oír la sarta de estupideces, incluso de gente que se define como culta. Cuentera y no cuentista, cuento (pocas páginas) y no novela (muchas páginas).  Recordemos que a María Luisa Bombal no le dieron el Premio Nacional de Literatura porque su obra era muy exigua. Lo he dicho tantas veces y no me canso. No me tirita la mano al pensar en las postergadas, en las olvidadas, en las menospreciadas mujeres artistas chilenas. Al contrario, me dan ganas de grafitear las calles con sus nombres.

Ignorancia. Falsas creencias. Prejuicio.

La sociedad chilena no respeta a sus artistas. ¡¿Hasta cuándo se los verá como monstruos, la antítesis de los ingenieros, médicos, abogados y arquitectos?!¿Qué cambio debe ocurrir? ¿O deberemos pasar por la moledora de carne a madame y compañía?

Sé que las tres integrantes de Los hijos de la china (no el país, sino la mujer trabajadora) están orgullosas de lo que son. El teatro es arte complejo, de grandes esfuerzos, largos y extenuantes ensayos y puestas en escena, arduas memorizaciones e improvisaciones, estudios de personaje, visión de la escenografía, vestuario, sonido, luces. No es mostrar la pierna y ondularla en el can can del espectáculo, no es la risa fácil cuando las velas se apagan. Es, como ustedes saben, mucho más que éso.

¡Ah, no! Yo te devuelvo la mueca, propietaria de lengua bífida.




2 Comentarios:

Izaskun,  martes, febrero 26, 2013  

Me sumo a tu mueca, querida artista. Por desgracia el prejuicio no tiene límites nacionales. Ignorancia supina.
¡Así nos va!
Un abrazo,

Helena martes, febrero 26, 2013  

Me solidarizo. Es dificil ser mujer, aun si no eres artista.

Vengan se para la sucursal de Portugal: no prometimos menos dolor.

Tenemos azucar moreno, unas hiervas sabias, chocolate relleno con avellanas, vino y muchas ganas de escuchar.

Un abrazo, Helena

Publicar un comentario

Page copy protected against web site content infringement by Copyscape CÍTAME

OJÍMETRO

http://www.wikio.es
Blogalaxia
eXTReMe Tracker
Creative Commons License Free Web Counters
Ranking de blogs

Map IP Address
Powered byIP2Location.com

  © Blogger template Webnolia by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP