4 fábulas 4

Tigre y Fábola I

Érase una vez un tigre mudo en el espacio sagrado de los tigres.
Érase una vez una escena repetida: alguien ama y pregunta. Alguien que lee cuerpos y pregunta. Alguien que imita un rugido sin historia.
Sólo será una (des) esperada que busca y de tanto tigrar cae en esos huecos que produce la voz: un tiempo enorme y fugitivo en su espiral.
¿Fue sólo un nombre brutal, una sonrisa que el viento llevó a la copa de los árboles, una palabra indecible?
Érase una vez un tigre y una fábola. Ella lo llamaba; él, escribía en la tierra. Y ella llegaba para que la lluvia borrara el mensaje. Entonces, la fábola gritaba y se embarraba, gritaba la loca maldita arrancándose los caballos que galopaban en su cabeza. Un dolor tras otro en aquel gesto inmediato.
¿Dónde estás, cachorro?, parecía decir ella, con el cariño tan propio de las fábolas. Pero, en el fondo, muy adentro, lastimaba su sangre con baladas pasadas de moda. Y el tigre mudo lo sabía.  Por eso cazaba su sombra con una red para lepidópteros.
Esta así y comienza fábu


Tigre y Fábola II


-Ven, caminemos un rato.
- Hasta cansarnos de ficción.
Tigre y Fábola despedazan la calle que, a esa hora, es un río de palabras.
-Esta historia no tiene salida.
-Ni entrada, ¿te diste cuenta?
Tigre ve luz al fondo de su silencio; en cambio, Fábola juguetea con su pelo que es la lectura que todos quisiéramos tener.
-¿Dijiste algo?
-No.
Tigre y Fábola cruzan el sendero de espinas. Y he aquí lo más extraño: no hay dragones ni  la Zweihänder usada por Grutte Pier.
-Tendremos que volver.
- A ser lo que no somos: dos nombres sin piel.


Fábula feliz

Lejos del arca y las aguas primordiales, Tigre se encuentra con Fábola. Se miran largamente hasta que las pestañas trenzan esta historia. Respiran. Huelen. El tiempo es ese mismo instante y vuelve al encuentro, por el placer de repetirse.
Tigre y Fábola llevan cascabeles al cuello: ahí viven las palabras, atrapadas, pero felices.
-Esto me incomoda –dice Fábola, estirando su mentón.
Bastan el brillo de un incisivo y un chasquido de lengua para que los collares de la memoria caigan al suelo, desgranándose. 
-Ahora podemos despedirnos sin el peso de la literatura –declara Tigre, sacudiendo sus rayas que rebotan hasta hundirse en la tierra.
-¿Qué es la literatura? –pregunta Fábola, mientras desaparece con la mejor de sus sonrisas.

                                                
                                                        A Juan Yanes y su fabulosa Máquina de coser palabras


Fábula blanca

La fábula que no es fábula busca en sus propios pasos el comienzo de la historia. Espesa niebla borra sus huellas; garúa persistente moja su entusiasmo; humo de la escritora la encierra en el cofre lenguaraz; mano traicionera la describe con timbres de agua. Pero fábula conoce su destino y ya sabe el nombre de las piedras. Tropezará con el liso recuerdo; pateará al redondo olvido; cruzará el poroso amor en puntas de pie, con los zapatos en los sobacos y el silencio desabrochado. Pronto divisa el inicio donde todas las palabras se reúnen. Como es natural, a ésa hora y con ése frío, ellas duermen. Y no es capaz de despertarlas. Si mira hacia atrás, es muy probable que el tigre la convierta en exfoliante para los talones. Entonces, cierra los ojos y espera que llegue el final.


Christine Von Diepenbroek


2 Comentarios:

Kőrössy András miércoles, junio 26, 2013  

Amor sincero, András
http://blancalewinkritika.blogspot.hu/2013/06/lilian-elphick-es-tigrisek.html

Abol viernes, junio 28, 2013  

Muchísimas gracias, András.
Abrazos de lluvia,
Lilian.

Publicar un comentario

Page copy protected against web site content infringement by Copyscape CÍTAME

OJÍMETRO

http://www.wikio.es
Blogalaxia
eXTReMe Tracker
Creative Commons License Free Web Counters
Ranking de blogs

Map IP Address
Powered byIP2Location.com

  © Blogger template Webnolia by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP