La puerta

Thomas Bailey Aldrich le dijo a su ama de llaves que no abriera la puerta, pero ella lo hizo. Era el cartero.

Bailey Aldrich tuvo la carta entre sus manos por largo tiempo. No se atrevió a leerla. El sello del lacre revelaba una puerta con aldaba en forma de mano.

En 1938, Fredric Brown adquirió la carta cerrada en Cincinatti, Ohio, Estados Unidos. Rompió el sello y la leyó.

Brown soñó toda la noche con el contenido de la carta. A la mañana, mientras terminaba de escribir “Knock”, tocaron a la puerta.

Jorge Luis Borges, A. Bioy Casares y Silvina Ocampo en la Antología de Literatura Fantástica, compilaron, entre otros, las brevísimas historias de Bailey Aldrich, F. Brown y el cuento “La pata de mono”, de W. W. Jacobs, que narra el porqué las puertas no deben ser abiertas.

En 2013, la experta en sellos de lacre, Irina Kozlov, confirmó que la figura de la aldaba no era una mano humana. 


1 Comentarios:

Leo Mercado lunes, junio 24, 2013  

Fantástico, Lilian.
Saludos.

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