Corina
Non tibi crimen ero, nec quo laetere remoto.
Ovidio
…Pero el amor pasa, se esfuma como el cigarrillo en la boca de un loco que no sabe de sonidos ni furias, sino de una mano que lo ahorca. Luego, si es que hay una secuencia en el lento proceder de las horas, viene el recuerdo, nunca verdadero: los ojos mienten cuando tratan de deleitarse con las antiguas caricias convertidas en palabras.
Discurre el amor como declina el cadáver de tu enemigo frente a la puerta del odio.
Y viene el vacío a la copa: el agua retrocede al océano; los labios buscan las brasas del deseo. Y pasa. El aguijón de la historia es el que escribe, entonces, de ese dolor que toda memoria evoca. ¿Y cuándo el cielo será más azul ahora que resume el misterio de los atardeceres? ¿Para qué buscar la exactitud del verbo en la arena del tiempo?
Pasa el espejo de las risas para la que aún ríe de los amores prodigados al mediodía.



