Sueño y vigilia del alacrán
El alacrán se ha enamorado del sapo ahora que él ya no está. Y como si fuera poco, sueña con el aguijón del amor clavado entremedio de sus ojos.
Cuando el alacrán llega al punto Z del sueño, la nostalgia comienza a ahogarlo. Su error es inconmensurable. Ha envenenado a quien más quiere.
Perdóname, belleza saltarina –implora, tragando el barro espumoso de las algias.
Se oye la voz del sapo desde la zona A, la más lejana e inalcanzable:
-Perdonar es divino, traidor. Y yo nado sin agua. Soy más sapo que nunca.
Es aquí que el alacrán despierta, bañado en sudor. Se siente extraño. Va al espejo. Está verde, tiene el buche inflado. Croa.
Muere del susto.
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Dibujo: François Desprez.


