Jueguitos de seducción II
R’yleh está de fiesta. Suenan los primeros compases de la Hochzeitsmarch. Paula camina hacia al altar donde Cthulhu la espera. No hay cinco sirenitas que los lleven por caminos de algas y de coral, pero el octavo pasajero sí está dispuesto a pasearlos por Nostromo, una vez finalizada la ceremonia.
Cuento corto: el novio besa a la novia. Hay un importante intercambio de fluidos. La novia enferma y, luego, muere. A sus funerales asisten fosforescentes caballos marinos que rodean el ataúd de cristal. También ha llegado Príncipe que, sin importar la mirada viscosa de Cthulhu, abre el féretro y besa largamente a Paula. Ella despierta con sólo cuatro extremidades. Cthulhu se desmaya. Príncipe cubre a Paula con su capa. Los caballos huyen. Paula rodea a Príncipe con sus piernas y brazos, y aprieta, aprieta fuerte hasta reventarlo. De él salen Forlán, Beausejour, Iniesta, Drogba y un par de fábolas un poco desorientadas.
Al ver tal desastre, la escritora, con 39° de fiebre, pulsa la tecla Supr. Y eso no es todo, estimado lector.
El dibujo es de John Coulthart.


