El crujido de la seda II
Dos harapientos conversan junto a un tambor en donde arden cartones y papeles. A unas cuadras, hay policías y ulular de sirenas.
-¿De dónde sacaste esos guantes?
- Me los dio un tipo.
-Préstame uno. Hoy sí que hace frío.
-Toma el derecho.
-Yo quería el izquierdo.
-Cagaste no más.
-Mira, se están llevando a la mujer.
-Tengo algo que es de ella.
De una bolsa de plástico el hombre extrae la esquina de un pañuelo ensangrentado, y agrega: -Es fino.
-¡Esconde eso!
-Y los guantes, ¿adivina de quién son?
El otro hombre arquea las cejas.
-Del jetón que le rebanó el cogote.
Los dos se miran y callan. Con displicencia se sacan los guantes y los botan al tambor.
-El pañuelo no lo voy a quemar. Porque va a crujir, estoy seguro.
-Loco culia'o.
-Loco culia'o.
Los hombres se alejan con sus bártulos. Oyen un frenazo y el golpe.
-Segundo atropello del día.
-Quizás consigamos algo.

