Por el ojo de la aguja
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| Juan Carlos Mestre |
Está nublado
en el desierto; los Tres Reyes Malos no pueden dar un paso más sin la guía del
lucero. Acampan. Cuando se les termina el alimento, destripan a los camellos y
beben sangre. Gaspar huye con el oro, el incienso y la mirra. Baltasar lo
persigue hasta darle alcance y cercenarle ambas manos por robar tan preciados
regalos. Baltasar vuelve al campamento. Melchor se ha comido los restos de los
animales y duerme. Baltasar lo degüella y su cabeza rueda por las infinitas
dunas. Baltasar entonces mira al cielo y grita: « ¡Dios, haz que se despeje, de lo
contrario seguiré matando! » Pero Dios
le envía la más torrencial de las lluvias y le dice: «No puedes matar a nadie más. Estás
solo.
»
Las aguas han tapado casi por completo al último rey. Antes de ahogarse, farfulla: «¡Cómo que solo! ¿Y tú? »
***
“Por el ojo de la aguja” pertenece al volumen de
microrrelatos Ojo Travieso (2007).


