El sinuoso camino de lo breve
Unos de los primeros microrrelatos que leí fue “Amor 77”, de Julio Cortázar: “Y
después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan,
se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a
ser lo que no son”....
En
este texto, a mi modo de ver, no sólo se condensa la anécdota, sino la
narrativa completa de Cortázar. Búsqueda, existencia, condicionamiento
cultural. Y más.
......
A
los 15 años no me bañaba, no me entalcaba, y escribía unos textículos
muy breves, entre aforismos y poemas. Tenían que ver con la situación
del momento, la dictadura horrorosa. Los escribía a máquina, con copia, y
luego los trataba de vender a 30 pesos, a modo de panfletos literarios.
El resto de mis escritos era poesía pura y perversa.
A esa edad era una gran devoradora de historias: “La pata de mono”, de W.W. Jacobs; “El tonel de amontillado”, de E. A. Poe, y su frase para el bronce: “Nadie me ofende impunemente”; “Axolotl”, de mi Julito; “Las islas nuevas”, de María Luisa Bombal. Como el colega Manu Espada, vibré con Horacio Quiroga. Soñé muchas veces con “La gallina degollada” y con el precepto VII del Decálogo del perfecto cuentista. También leía las historias de Corín Tellado y las revistas de comics El Monje Loco y Susy, secretos del corazón. Y cuando era más chica, 8-9 años, escuchaba el radioteatro y la risotada siniestra del Dr. Mortis.
La
poesía no se quedaba atrás. Parra, De Rokha, Teillier, Mistral,
Aleixandre, Hernández, Alberti, Lorca, sobre todo Lorca y “la luna vino a
la fragua”.
Estas lecturas me llevaron por el camino de lo breve. Me siento cómoda con el cuento y el microrrelato. He publicado cinco libros y ninguno es novela. ¿Para qué escribir largo cuando se puede sintetizar, omitir, intertextualizar, esconder, laberintear? El género literario es un laberinto del cual no todos salen. Ana María Shua, Luisa Valenzuela, Pía Barros, Pedro Guillermo Jara, Raúl Brasca, Diego Muñoz Valenzuela, Luis Britto García, José María Merino, y tantos/as otros/as más, me atrapan, me sumergen, me aniquilan, me enredan, me conmueven. Gracias a ellos/as y a Kafka, Duras, Pizarnik, Rulfo, Hemingway, Beckett, escribo mis propios abismos, inconclusos, abiertos y despeinados.
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| VI Congreso Internacional de Minificción. Bogotá, 2010. Fotos: Gemma Pellicer |
* Lilian Elphick (Santiago de Chile) ha publicado dos libros de cuentos y tres de microrrelatos: Ojo travieso (2007), Bellas de sangre contraria (2009), que obtuvo el Premio
Mejores Obras Literarias Editadas, en la categoría de cuento, del
Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Santiago de Chile, 2010, y Diálogo de tigres (2011). Actualmente, prepara Confesiones de una chica de rojo, microrrelatos y cuentos brevísimos. Es editora de la página web Letras de Chile y mantiene el blog Ojo Travieso.
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Microlecturas, 2:Lilian Elphick. En La nave de los locos, blog de Fernando Valls.
Nota al pie del Ojo:
Nota al pie del Ojo:
Qué buenas fotos las de Bogotá. Las costillitas y el arroz con leche de Gemma, mi ajiaco santafereño y la cerveza helada, bien helada. En esa mesa estaban: Paqui Noguerol, Gemma Pellicer, Fernando Valls, Juan A. Epple, Gabriela Aguilera, Susana Sánchez, Enrique del Acebo Ibáñez y Diego Muñoz V. Gran comilona para los microcuenteros.




